El ‘best seller’ de 1860 ‘Barcelona y sus misterios’, en catalán

El Ayuntamiento de Barcelona ha publicado Barcelona i els seus misteris, la novela de éxito de Antonio Altadill, escrita en 1860, traducida ahora al catalán por Francesc Soto Casajoana y con comentarios de Xavier Casinos. La última obra del famoso escritor tortosino la editó en 1969 la Editorial Taber, y ahora, finalmente, la novela se podrá leer en lengua catalana.

Barcelona y sus misterios es la obra de referencia del escritor Antonio Altadill y Teixidó (Tortosa, 1828 – Barcelona, ​​1880). Escrita y publicada originalmente en castellano, ahora la obra sale a luz por primera vez en catalán, gracias a la edición del Ayuntamiento de Barcelona. Esta novela fue un éxito total en su época, desde el 1860 hasta principios del siglo XX, en la que incluso fue llevada al cine.

Altadill la escribió influenciado directamente por 2 folletos franceses: Les mystères de Paris, de Eugène Sue, y El conde de Montecristo, de Alexandre Dumas. Del primero adopta el héroe prometeico, el rebelde que se enfrenta al poder, y del segundo, la venganza. Así es y actúa el protagonista de la novela de Altadill, el barcelonés Diego Rocafort, un joven de ideas progresistas que vive humildemente con su madre y es víctima de una conspiración por la que es encarcelado injustamente.

La novela contó con la colaboración del dibujante y grabador Eusebi Planas, que aporta a la obra diferentes láminas que ayudan a entenderla. En 1915 Alberto Marro fue el encargado de llevar la obra al cine, con una adaptación de 8 entregas del folleto que llenó las salas de Cataluña y de España.

Una novela reivindicativa

El autor aprovecha la novela para trasladar al protagonista sus principios e ideales. También, a través de las aventuras que le hace vivir, aprovecha para denunciar las injusticias de la época, como la esclavitud y las fortunas que algunos barceloneses ilustres habían hecho con el comercio, la represión política, la corrupción policial y la explotación que sufrían las clases trabajadoras. De hecho, estas denuncias costaron a Altadill alguna estancia en los calabozos y la prohibición de la obra durante algunos periodos.

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