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Historia y emplazamiento

El Ayuntamiento de Barcelona compró en 1884 la totalidad de la isla delimitada por las calles de Aragón, Bruc, Valencia y Girona al abogado Joan Pla. La finalidad era construir equipamientos en aquella zona del Ensanche derecho.

Primero se edificó el Mercado de La Concepción (arq. Antoni Rovira y Trias, inaugurado el 1888). Después se levantó la sede del Distrito IV (arq. Pere Falcara y Urpí, inaugurado el 1893). Finalmente en el solar que quedaba en la esquina de la calle Bruc y Valencia, el mismo Pere Falqués proyectó la Escuela Municipal para niños y niñas sordos, mudos y ciegos. Se llegó a poner la primera piedra en 1907 pero el proyecto no salió adelante.

Al 1916, el Ayuntamiento de Barcelona cambió el programa y decidió construir el edificio del Conservatorio Municipal de Música. El arquitecto encargado de redactar el proyecto fue Antoni de Falguera i Sivilla. La obra fue inaugurada el 1928.

El edificio por el exterior

Hablamos de un edificio exento, a cuatro vientos, que respira un aire historicista con claras referencias centroeuropeas. Habría que situarlo a finales del Modernismo y principios del Novecentismo. En este aspecto es una obra paradigmática de la transición entre los dos movimientos. Por un lado tiene rasgos neogóticos que lo emparentan con el estilo que Josep Puig y Cadafalch (maestro de Antoni de Falguera) adoptó en las casas Serra (ahora Diputación de Barcelona) y Terrades ( o de las Pinchas), por otro, encontramos detalles ornamentales plenamente Modernistas y, finalmente, el conjunto del edificio respira el elegante equilibrio propio del Novecentismo.

Es de planta rectangular en chaflán. Tiene una altura de tres pisos por encima de un semisótano, excepto en el chaflán donde encontramos una cuarta planta, realzando la importancia de la esquina donde se sitúa el acceso principal del edificio, coronado por un grupo escultórico de Eusebi Arnau, donde cuatro figuras humanas evocan la música alrededor de un escudo de la ciudad.

Falguera supo aprovechar la vistosidad que siempre tiene el chaflán, revistiendo toda la fachada con piedra de Montjuic y enmarcándola con dos torres cilíndricas de tejados cónicos afilados. Encima la puerta principal encontramos los ventanales neogóticos que dan a la planta noble que contrastan con las tres pequeñas ventanas de la planta tercera. La sutil composición de esta fachada está delimitada por una línea de once ventanas del último piso que se abren justo bajo la generosa barbacana de madera policromada desde donde arranca la cubierta a cuatro aguas de tejas de diferentes colores.

Las otras fachadas presentan un gran zócalo de piedra tratada con más rusticidad que reviste el edificio desde la calle hasta las ventanas de la primera planta (dónde en la parte inferior se pueden ver unos mosaicos que combinan elementos musicales con escudos de Cataluña y de Barcelona). Desde aquí hasta el arranque de la cubierta, las fachadas son de obra de fábrica vista con el enmarcado de las ventanas de piedra de Montjuic.

Cada una de las fachadas tiene una cubierta a cuatro aguas que remonta sobre una barbacana de madera policromada, tan sólo interrumpida por dos torres cuadradas donde están las cajas de escaleras que comunican el edificio de bajo arriba. Estas cubiertas de teja se sostienen por arcos parabólicos de ladrillo, en clara referencia a la obra de Antoni Gaudí.

Este perímetro de cubiertas a cuatro aguas enmarca una serie de patios que dan luz y ventilan el interior del edificio. Hay que remarcar la gran cantidad de aperturas que hay en las fachadas exteriores (más de 150) y en los patios interiores que dan en el edificio una luminosidad y transparencias dignas de mención.

 

Edificio por el interior

El interior está repleto de motivos ornamentales realizados por el mismo arquitecto y por otros artistas de la época. Hay que remarcar en el vestíbulo del acceso principal el techo artesonado con vigas y franjas pintadas de azul cielo, la magnífica escalinata de mármol blanco italiano y el arqueado de gusto medieval realizada con de piedra de Montjuïc construida con los modelos efectuados en 1910 en el taller del Escultor Alfons Juyol.

Una vez dentro del edificio, se encuentra la escalera que comunica el sótano con la planta noble. Hay que levantar la vista para disfrutar de una espectacular claraboya elíptica de hierro y vidrio plomado. A la izquierda y a la derecha arrancan los pasillos perimetrales. Aquí hay que admirar las barandillas de cerámica vidriada azul-verdoso rematado con piezas de mayólica verde que presentan diferentes motivos relacionados con la música, así como la excelente forma de las puertas con vidrieras escalonadas que dan a las aulas y otras dependencias administrativas.

De todo el interior del edificio, el más sorpresivo, por la magnitud y la belleza, es el patio central interior que se conoce como “La Pecera”. De planta cuadrada de 12x12 metros y altura de las tres plantas del Conservatorio, está cubierto por una magnífica claraboya vidriada (diseñada por el mismo Antoni de Falguera) con piezas de diferente tamaño y de un cromatismo espectacular. Los muros de “La Pecera”, todos ellos estucados con esgrafiados, presentan una sublime composición en las aperturas, tanto por que respecta a las formas como a los ritmos de su disposición. Estas paredes de “La Pecera” están rematadas por arriba con una cenefa donde se leen nombres de músicos que eligió el Mestre Nicolau, entonces Director d la Escuela, y por debajo con un zócalo de pilares revestidos con cerámica vidriada. Fijémonos también con el pavimento donde el alicatado combina mármol blanco italiano con mármol negro de Bélgica y mosaico romano – en origen de piezas translúcidas- realizado por el artista de mosaicos Lluís Bru.

En la planta noble, encontramos La Sala Roja, dicha así por estar forrada con damasco rojo, donde destacan el techo de tiza policromado imitando un artesonado y las aperturas neogóticas que dan al chaflán, justo sobre el acceso principal.

Por último, hay que destacar las dos escaleras de tornillo, hechas de madera que conducen al último piso de las dos torres que enmarcan la fachada principal. Destacan también las luces de hierro y vidrio del vestíbulo y la escalera principal.

Cómo en todo edificio se han hecho reformas. En los años 70-80 del siglo XX se construyó un Auditorio a la planta Sótano con mucha afectación estructural y, al mismo tiempo se cambiaron las translúcidas del pavimento de La Pecera y se sustituyó todo el pavimento original (mosaico hidráulico) de los pisos por un terrazo.

Al 2008, empezó la reforma del edificio de acuerdo con su valor patrimonial y según la estrategia del Consorcio de Educación de Barcelona para mejorar las escuelas históricas de la ciudad de Barcelona.

Desde entonces se han llevado a cabo la mejora de las carpinterías exteriores, la rehabilitación integral de Sala Mestre Nicolau y la reforma integral del Auditorio, además de mejorar la accesibilidad con la implantación de un ascensor panorámico y la reforma de los pasillos general del edificio

Dades bàsiques

Arquitecte: Antoni de Falguera i Sivilla
Any construcció: 1916-28
Estil: Modernisme, noucentisme