Sotaveu
Sala 3, I
Animal de fondo*
*Poema de J. R. Jiménez
2024
Archivador de madera sobre tabla, fichas con texto. Papel, madera de cedro, hierro y DM
510 x 112 x 64 cm
En la famosa escultura de Alberto Giacometti titulada Figurine dans une boîte entre deux boîtes qui sont des maisons (1950), observamos a un individuo que camina decidido entre dos cubos opacos e idénticos, como una fábula que relaciona nacimiento y muerte, apoteosis y apocalipsis, útero y tumba. Se trata del sujeto heroico por antonomasia, el Hombre en mayúsculas, cuyo único paso aglutina o redime el pasar efímero de la humanidad.
Esa transparencia que glorifica al ídolo y nos empuja a admirarlo parece clausurarse en Animal de fondo (2024), de Mar Arza. Así, donde antes había una persona sin rasgos reconocibles, la artista presenta un texto que describe ciertos pliegues de la consciencia, unas palabras que no pertenecen a nadie siendo de cualquiera, que corretean vertiginosas hasta un vacío en el que, por fin, lograrán ensimismarse.
Tal vez el lenguaje sea el hábitat natural de los seres humanos. Sin embargo, también es la herramienta que mide distintos usos políticos, íntimos y comunitarios. Uno de ellos, acaso el menos evidente, lo hallamos dentro del hiato que Mar Arza ha dispuesto en mitad de su archivador, una oquedad que nos recuerda cómo lo impronunciable sigue latiendo por debajo de lo oculto, hasta qué punto perder el hilo de los argumentos constituye la primera zancada hacia una experiencia del «no saber», hacia un homenaje a la extrañeza y sus prometedores desórdenes, a aquello que se amotina de igual forma contra las tipificaciones o ante la claridad impuesta.