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Disc perforat amb un tema de l'òpera Lucia di Lamermoor
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Escuchamos los discos de cartón perforado del Museu de la Música

Os hemos hablado muchas veces de los rollos de pianola como tecnología digital temprana, pero obviamente estos no fueron los primeros registros sonoros, sino que podemos ir mucho más atràs.

Los relojeros y los astrónomos o ingenieros de cada época fueron creadores de los primeros registros sonoros. Los primeros que logran fijar una melodía que se pudiera reproducir siempre que se quisiera. Los llamamos instrumentos programados de timbre fijo, gracias a unos cilindros de púas que activan un mecanismo musical y que siempre reproducen el mismo sonido. 

Y no hablamos del siglo XIX o de principios del XX, sino que debemos ir mucho más atrás, y transcribimos aquí un pequeño fragmento de la tesis de Jordi Roquer, Els sons del paper perforat:

Encontramos documentos que nos hablan, por ejemplo, de la existencia de una orquesta mecánica construida en el s. II a.C. por el emperador chino Han Gaouzu (Needham, 1986: 158), de arpas eólicas que se remontan a la Grecia clásica (Ord-Hume, 2004: 58) o de mecanismos hidráulicos que pueden automatizar el sonido (Cowell, 1980:160-162). En un extenso tratado sobre pneumática que data del siglo I d.C., Herón de Alejandría nos ofrece un testimonio interesantísimo sobre diversos artefactos, entre los cuales, destacan unos pájaros autómatas que cantan gracias al aire que pasa a través de unos pequeños tubos.

Orgue Hidràulic segons Heró (Imatge de Wikimedia Commons, pujada per Thomas Ihle)

Fue en el siglo IX, cuando los hermanos Banū Mūsā inventaron la primera “caja musical”: se trataba de un órgano hidráulico que tocaba de manera automática unos cilindros intercambiables, un artefacto descrito en su libro Book of Ingenious Devices, en la traducción inglesa.

Hacia el siglo XIII en Flandes, un campanero creó un cilindro con pasadores que accionaba unas levas que tocaban las campanas. En el año 1598 el relojero flamenco Nicholas Vallin creó un reloj de pared con un cilindro con clavillas que tocaban diferentes campanas montadas en una estructura. Y durante tres siglos los relojeros de todo el mundo fueron creando artefactos de todo tipo con este funcionamiento, desde relojes hasta cajas musicales, órganos de manivela, pasando por soportes como los discos perforados tanto metálicos como de cartón o los rollos de pianola. En el año 1857 Léon Scott inventa el fonoautógrafo y en el 1877 Thomas Alva Edison crea el fonógrafo, que cambiarían absolutamente el futuro de las grabaciones sonoras, permitiendo por primera vez grabar el sonido de manera analógica.

Pero aquí hablamos de los discos de cartón perforados, dentro del grupo de organillos de manivela. En 1712 Jacquard descubrió el cartón perforado, un mecanismo de programación de las acciones mecánicas que utilizó en los telares y que, un siglo después, esta técnica se aplicaría a la música. La compañía Ariston produjo estos discos para un “organillo” de lengüeta libre, también llamado Ariston, que tuvo mucha popularidad a partir del año 1876 y con una producción hasta aproximadamente 1910. Se simplifica la codificación de púas de los cilindros que activaban las levas metálicas. Con el Ariston, que utilitza un disco perforado como soporte, funciona con lectura de levas y tiene diecinueve lengüetas que funcionan por aspiración como generadora de sonido. El músico usa un manubrio para accionar el instrumento y puede controlar la velocidad de la música haciéndolo girar más rápido o más lento. Como mecanismos tiene unas palancas para desmontar el cilindro, unos rodillos para tensar el disco perforado con la melodía, el manubrio y unos fuelles. Mientras se va girando el manubrio, los agujeros del disco de cartón accionan las claves, que a su vez están conectadas con unas levas o pequeñas palancas que activan unas válvulas que hacen resonar la lengüeta. El viento proviene de dos fuelles operados alternativamente, uno de los cuales asegura una presión uniforme. La longitud de una pieza está determinada por la duración de una revolución completa de disc, aproximadamente 50 segundos.

Aparell Ariston (MDMB 108) (Fotografia: Esther Fernández)

En el Museu de la Música de Barcelona tenemos una colección de unos 140 discos perforados de diferentes marcas (Ariston, Herophone, Ariosa, Poliphon, Phoenix o Symphonion), de los cuales un centenar preservan obras únicas (el resto son duplicados). El proceso de preservación y digitalización ha tenido diversas fases. La primera, la restauración física de los diversos soportes: allanar aquellos que habían sufrido deformaciones debido a la humedad, limpiar aquellos que tenían polvo incrustado en la superfície e inventariarlos con los datos mínimos. A continuación realizamos una fotografía en alta resolución de cada uno de los discos (anverso y reverso), quitamos las etiquetas fijadas con cordones con el número de registro, ya que podría dañar las notas del disco en caso de tirones accidentales y, para no perder este número, lo hemos anotado no sólo en el reverso de cada disco con lápiz, sino también en el sobre de conservación individual de cada disco.

Procés per aplanar els discos de cartró perforats

En el momento de catalogarlos, nos centramos en verificar qué otras bibliotecas habían catalogado estos soportes, como es el caso de la Biblioteca Nacional de España, y mientras nosotros los catalogábamos, habíamos mandado las imágenes en dos fases a Juan Alonso Moreno, de la empresa Accenture, quien ha trabajado directamente todas las fotografías para desarrollar el proyecto i a quien agradecemos el esfuerzo y colaboración de manera totalmente altruista. A partir de la imagen del disco ha generado un archivo MIDI, ha samplerizado los ficheros con el sonido de un organillo, de manera que el resultado se acerca mucho al sonido de estos discos en un aparato original. Lo importante es que podemos escuchar el sonido grabado sin necesidad de activarlos físicamente y, por lo tanto, aseguramos la conservación.

Fundes de conservació individuals per a cada disc. Extracció d'etiquetes físiques

La última fase ha consistido en la catalogación tanto de las imágenes digitales de cada disco, como de los archivos MIDI y los archivos wav y, estos últimos, han sido enlazados con cada registro bibliográfico. De esta manera y, ahora ya sí, los podéis escuchar todos.

Disc perforat Herophone

Y qué música encontraremos? El resultado de este largo proceso nos da una idea de cuáles debían ser los temas más escuchados a finales del s. XIX y principios del s. XX, sobre todo fragmento de ópera y zarzuela, como La verbena de la paloma o La Diva o La Gran Via; himnos como Himno de Riego o La Marseillaise, y mucha música bailable, como jotas, chotis, sardanas, habaneras y valses. En definitiva, se trata de un conjunto muy representativo de la música que la gente escuchaba en casa, con un número de grabaciones elevado (en la BNE cuentan con 72 discos perforados de cartón) y, sobre todo, gracias a la colaboración sin ánimo de lucro de Accenture, quienes nos han facilitado la opción de digitalización.