Ciclo del Agua

 

Las ciudades y los sistemas urbanos intervienen de forma decisiva en el ciclo natural del agua, tanto en cuanto a la demanda de agua potable como en el vertido de las aguas residuales. La concentración de la población y de un gran número de actividades humanas en un ámbito territorial limitado generan una demanda que, en la mayoría de los casos, supera los recursos disponibles en los ecosistemas más cercanos, por lo que hay que ir a buscarlos a lugares más lejanos y construir infraestructuras y redes de transporte que permitan acumular volúmenes suficientes para garantizar el abastecimiento y llevar el agua hasta todos los centros de consumo. El ahorro y el uso racional de este recurso son claves para avanzar hacia una nueva cultura del agua.