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Alimentación sostenible | El coste de la fruta

¿Quién sostiene qué y a quiénes? Lógicas coloniales y capitalismo racial en un sistema de alimentación insostenible
 

Julieta Lara i Kaire Ba, en el marco del 12 de octubre y la Semana ciudadana de la alimentación sostenible, nos hablan de la continuidad en las lógicas coloniales de la economía de plantación y del capitalismo racial que condicionan hoy día un sistema de alimentación justo y sostenible para todas las personas.

El miércoles pasado, 13 de octubre, el Espai Avinyó en colaboración con La Panafricana presentó ‘El coste de la fruta‘ (2020), un documental realizado por Clara Barbal y Pablo Rogero. Para dialogar con el documental contamos con las intervenciones de Julieta Lara, madre y migrante e impulsora del proyecto de alimentación autogestionado La Ambulante, de Kaire Ba, socióloga y autora del capítulo ‘Los zoológicos humanos del siglo XXI’ del libro ‘Cuando somos el enemigo‘ (2019); y también de Pablo Rogero, director del documental.

En la proyección vimos cómo las múltiples voces de trabajadores, en su mayoría de orígen magrebí y sursahariano, son precarizados por las empresas de recolección de fruta en los campos de Lérida, y cómo sus historias se entrelazan con las vidas de campesinos productores de la zona, desplazados por un modelo de competencia capitalista. También conocimos la realidad de madres e hijas afrodescendientes dedicadas a la recolección de la fruta de temporada y a los trabajos del hogar, que se enfrentan a diversas situaciones de racismo social en los barrios de Lérida.

Antes de ver la película, Julieta y Kaire nos compartieron algunas claves para reflexionar sobre los fundamentos y mecanismos históricos y actuales que explican la precarización y la criminalización de trabajadores provenientes de las excolonias en los campos de Cataluña y España. Señalamos aquí dos:

  • «Vengo de un contexto de saqueo (Guatemala)… allí hay producción de alimentos todo el año y es irónico que la gente se muera de hambre o que cuando venimos aquí (España), muchas veces entremos en cadenas de producción de alimentos, que son violentas con la tierra y con nuestros cuerpos,» dice Julieta. Eso nos hace preguntarnos: «No es la migración de personas del sur global una migración forzada, obligadas a salir de sus tierras y a vender su fuerza de trabajo a bajo coste, sin derechos ni condiciones laborales dignas?».
  • Estamos ante el capitalismo racial, nos dice Kaire aludiendo a un concepto desarrollado por el profesor Cedric Robinson, vinculando presente y pasado de la economía colonial. En el S.XIX, después de la abolición de la esclavitud, desde las instituciones son activados mecanismos como los códigos negros, para criminalizar a la población negra en los EE.UU., por ejemplo, y el arrendamiento de exconvictos, para hacerse con su fuerza de trabajo. Mecanismos institucionales comparables hoy día con la Ley de Extranjería en el contexto español. Kaire nos hace pensar si ¿criminalizar y no reconocer derechos básicos a los trabajadores migrantes y racializados en los campos de Lérida, no es una herramienta más para perpetuar la colonialidad y la esclavitud en el presente?

Después de la proyección del documental, pudimos conversar con Pablo Rogero sobre el proceso de creación del documental, y gracias a estas experiencias y análisis, pudimos plantear cuestiones sobre la insostenibilidad de sistemas de alimentación basados en maneras de producción extractivistas y sobre la necesidad de abolir mecanismos institucionales de criminalización, que recaen sobre cuerpos y comunidades de las excolonias para el beneficio de Occidente. También, sobre las condiciones de posibilidad para que exista un sistema de alimentación justo, alineado con políticas de reparación para personas y comunidades criminalizadas.

Acabamos la sesión con un poema de la poetisa maya K’iche, Rosa Chávez, recitado por Julieta Lara:

Cojo esta tierra que pertenece en mis abuelos, cojo este pedazo que pertenece en el planeta, cojo esta tierra que yace bajo mis pies, cojo este pedazo saturado de silencio, cojo esta tierra sin agua, sin sendero.

Cojo este pedazo y me instalo, cojo esta tierra y le asiento cimientos, cojo esta tierra y la defiendo cono cuerpo, cojo esta tierra y la cuido de sus enfermedades, cojo esta tierra y le pido en sus espíritus.

Cojo esta tierra y la siembro cono mis uñas y mis dientes, cojo esta tierra y me alimento de ella, Y así mí espíritu y mis órganos y mis hijos y mí pueblo.

cojo este pedazo, me instalo en esta tierra que me pertenecía, aun antas de nacer.

 
 

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