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LA ENTREVISTA | Ana Tijoux: "El feminismo que me atraviesa es un feminismo popular y de clase"

Con motivo del 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, conversamos con la cantante de hip-hop feminista y activista chileno- francesa, Ana Tijoux, y, su madre, la socióloga chilena María Emilia Tijoux.

¿Qué es el feminismo para ti y cómo te atraviesa?

Ana Tijoux: Estamos en una época en la que hay distintas corrientes feministas, unas de las que me siento más cercana, otras a las que obviamente me siento un poco más lejana. El feminismo que me atraviesa, que me hace sentir, que me construye, es un feminismo popular y de clase, porque un feminismo sin conciencia de clases y sin lucha de clase, para mí queda enmarcado en una lucha aislada del resto. Creo que, justamente, el feminismo trata de unir muchas luchas juntas, de la capacidad de ver al otro o a la otra y de una profunda humanidad también.

María Emilia Tijoux: El feminismo es algo muy profundo para mí, no podría definirlo teóricamente, si no pensarlo desde el yo como mujer, des de la historia de mi abuela, mi bisabuela o mi madre. Creo que el feminismo está muy vinculado a la clase social, me cuesta mucho hablar de un feminismo en general sin pensar en quién es la persona que está ubicada allí.

Es muy fácil vincularse a los discursos, participar en manifestaciones, ser una presencia pública o estar en marchas. Pero en realidad, ¿cómo se practica? ¿Cómo se vive? A mi modo de ver, más que entrar a hablar de feminismo como tal, creo que es importante tener en cuenta el lugar que uno ocupa en el mundo en tanto conciencia de la clase social a la que pertenece, el lugar donde vivió, la escuela donde estudió, las dificultades que tuvo…  y por lo tanto vinculo feminismo con clase, con raza, muy entre paréntesis porque obviamente las razas no existen, pero creo que sin eso no podemos entender lo que una nación construye con sus habitantes. Otro dirá ciudadanos. Yo creo que lamentablemente no todos tienen la condición de ciudadanos y no todos tienen derecho a ser ciudadanos si le seguimos la pista al concepto ciudadanía.

El feminismo es una práctica, una manera de pensar y una manera de vivirlo con la familia, con la pareja, con los hijos, con las hijas y de entender que las mujeres tenemos un rol fundamental en la vida misma. No se saca nada con decir que es un discurso, porque es muy fácil seguir el discurso, por ejemplo a las grandes mujeres del feminismo.

Justamente, el discurso del feminismo hegemónico excluye a millones de mujeres que a diario son discriminadas por mucho más que su sexo o género. El feminismo blanco se está olvidando de millones de mujeres…

María Emilia Tijoux: Pienso en Simone de Beauvoir, por ejemplo, que es alguien a quien he leído y respeto mucho pero, efectivamente, ha tenido que entrar a ver lo que le pasa a una migrante negra y pobre para entender que ese no es el feminismo que a ella la toca. Y así como Simone de Beauvoir dice, no se nace mujer, Ángela Davis nos dirá que se nace desde la violación, desde la esclavitud.

A mí me gusta mucho remitirme a las feministas negras, por ejemplo, porque las siento más cercanas. Cuando veo cuál ha sido el sufrimiento que pasaron cuando intentaron contribuir con las luchas de las mujeres en Estados Unidos y cómo las trataron y expulsaron de esos grupos… También reivindico las luchas de nuestros pueblos en América Latina. Como han luchado las mexicanas, las ecuatorianas, las chilenas, las bolivianas, como ha salido adelante una campesina, cuáles han sido las luchas sociales en que ha participado una obrera o las luchas obreras de nuestras compañeras y que lamentablemente no necesariamente son nombradas.

Hoy día uno tendría que entrar en la poesía de Daniela Catrileo que es una poeta mapuche joven para poder entender realmente lo que le pasa a una mujer en el pueblo mapuche. No son las ciencias sociales, ni la filosofía, ni la historia, que además las olvidó o las maltrató, ni las ciencias humanas o la biología que también ha sido muy racista, o la antropología del siglo XIX donde se encontraran a estas mujeres. Creo que hay que buscar a esa mujer y a las luchas de esas mujeres desde otros lados; hay que volver a citar a las mujeres en las bibliografías. Por ejemplo, en los estudios en sociología, ¿cuántas mujeres y cuántos hombres hay?

Estamos atravesadas por el colonialismo, por lo que nos enseñaron de una escuela que viene de una modalidad capitalista, divisoria que coloca a los hombres en un lugar y a las mujeres en otro. Donde nos enseñan que las ciencias duras son para los duros y para los viriles, para los penes, y que las ciencias blandas, es decir, las lenguas, o lo humanista, solamente lo pueden hacer las mujeres. ¡Hay una historia de opresión tan grande!

Este domingo, 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, muchas personas saldrán a las calles a manifestarse, ya sea uniéndose a un bloque mixto, no mixto o desde otros espacios. ¿Qué significa para ti el 8 de marzo?

Ana Tijoux: Es una fecha simbólica que reúne un nivel de energía mundial maravillosa, pero creo que todos los días son 8 de marzo. Lamentablemente en el mundo los feminicidios no han parado, se han multiplicado los crímenes contra las mujeres y el nivel de vejación no ha dejado de ser violento. La palabra feminismo se ha instalado en las casas, en las universidades, en los colegios, en distintos espacios… pero no se ha frenado la violencia hacia las mujeres y los crímenes no han parado.

Vivimos en una polaridad en general y creo que el feminismo tampoco está aislado de esa polaridad política mundial. Por eso, yo me declaro totalmente internacionalista, nunca puedo aislar una lucha de la otra y, si bien el 8 de marzo es una fecha simbólica, todos los días son 8 de marzo porque nuestras compañeras son asesinadas los 365 días del año.

María Emilia Tijoux: Para mí son luchas sociales. Voy a pensarlo desde Chile, porque es donde más lo he vivido, y es cómo lo estoy viviendo ahora en este 8 de marzo que va a llegar. Creo que va a ser una de las manifestaciones más gigantes que va a tener Chile. En la lucha social de hoy día lo veo como una tremenda oportunidad revolucionaria. Independientemente de todos los feminismos que hay en el feminismo, de todas las mujeres que estén participando el 8 de marzo, creo que frente a lo que le pasa a Chile, sería la ocasión para que ese día, las mujeres demuestren que sí pueden gobernar.

Pero creo que además de celebrar una fecha terrible y de manifestarse por ello creo que estos últimos años por lo menos en mi país, el 8 de marzo, ya se ha convertido en un hito que nadie podría dejar de lado, que nadie podría despreciar o no considerar. Hoy día la lucha de las mujeres en Chile es fundamental para enfrentar al fascismo.

¿Cómo crees que se vivirá este 8 de marzo en Chile?

Ana Tijoux: ¡Intenso! porque se están reuniendo muchas luchas. La lucha feminista es tan interesante que engloba a muchas compañeras de distintos sectores populares y periféricos que han estado desde hace muchos años dando la pelea. Desde el sur de Chile hacia las compañeras mapuches, a las afrodescendientes del Norte, a las estudiantes, a las campesinas, a las trabajadoras, a las sindicalistas… engloba incluso el tema intergeneracional, desde las nuevas generaciones hasta las mujeres mayores.

Teniendo en cuenta el actual clima político, de lo que pasó en octubre hasta ahora, creo que en el 8 de marzo se va a juntar mucha energía, va a ser justamente una reunión de las luchas. En un clima de alta tensión política, pero de mucha creatividad, colectividad y englobamiento político también.

María Emilia Tijoux: El 8 de marzo va a ser algo muy grande, porque están organizadas una serie de cosas a nivel nacional, pero me parece que después del 8 de marzo, por lo menos en el contexto chileno, esto no va a parar. Las mujeres siguen teniendo un lugar muy importante en las luchas del pueblo chileno hoy día.

El 8 de marzo se hace un parón pero luego todo continúa igual. ¿Qué tendría que pasar para que todo lo que se plantea y reivindica ese día no quede en un acto simbólico y se materialice en políticas y actuaciones concretas?  

Ana Tijoux: En esta perspectiva totalmente internacionalista, no veo las luchas aisladas unas de las otras. El feminismo y el anti patriarcado vienen a poner justamente en cuestionamiento el sistema político patriarcal en todos sus dominantes, desde el sistema legislativo, la industria musical, la manera en la cual se está mostrando a las mujeres desde la publicidad y cómo construimos el rol de la mujer en la sociedad. ¿Cómo podemos cambiar eso? Es una pregunta que nos la hacemos todas. Creo que hay unos cuestionamientos respecto al sistema completo, al sistema económico, que es un sistema capitalista y no hay nada más capitalista y patriarcal que el capitalismo.

María Emilia Tijoux: En cada sociedad las cosas ocurren de manera distinta. En este momento, en Chile estamos en una crisis política muy grande y en una lucha frontal contra un enemigo atroz, muy perverso que es el estado chileno, los agentes y la policía que hoy día más militarizada que nunca está reprimiendo mucho a la gente.

¿Cómo hacerle frente a la política? Pienso que si queremos hacer algún cambio hay que ingresar en las estructuras más ocultas de la producción del patriarcado, no solamente en la del machismo, si no la del patriarcado que es una producción histórica, política, económica en donde se nos ha querido negar el lugar. El capitalismo triunfa gracias a este patriarcado y, por lo tanto, triunfa el hombre blanco, europeo, o norteamericano con dinero, con casa en el campo, con autos, con bienes…

¿Qué relevancia están teniendo los movimientos feministas en toda la movilización que hay en estos momentos en Chile?

Ana Tijoux: ¡Es clave! Porque, justamente cuando hablamos de aborto libre y gratuito, de paridad en las elecciones, en el tema político… se pone sobre la mesa el feminismo. ¡Cuánto más se va a invisibilizar a las mujeres en las decisiones políticas, en los temas legislativos, en las leyes…! ¡Tenemos que gritar para que se nos oiga! Entonces, obviamente lo que está pasando en Chile es clave, es muy revelador.

La ultra derecha chilena es antiabortista, pero por otra parte entra en contradicción, porque no tiene pudor alguno en no decir nada respecto a las vejaciones sexuales, respecto a las compañeras que han estado luchando en la calle, respecto al vocabulario que se emplea cuando la mujer lucha, porque molesta mucho ver a una mujer empoderada luchadora.

María Emilia Tijoux: Las mujeres siguen teniendo un lugar muy importante en las luchas del pueblo chileno hoy día. En el interior de las propias luchas de las mujeres, se encuentran las mujeres más dejadas de lado. Por ejemplo, creo que las mujeres trans son las más castigadas en las luchas por la liberación de las mujeres porque muchas veces están en un lugar de pobreza, y en un lugar muy aplastado históricamente y porque es una condición que tiene que ser reconsiderada, reivindicada y defendida.

Después están las mujeres que están en las cárceles, mujeres presas por distintas razones de las cuales nosotros no tenemos por qué hacer ningún juicio. Es necesario acercarse porque hay muchísimas mujeres jóvenes, por ejemplo, presas por tráfico de drogas siendo esa manera pequeña de traficar la única posibilidad de supervivencia, la única en un país que tiene abandonado a poblaciones completas, ¿cómo nos acercamos a ellas? ¿Cómo consideramos su vida, su modo de vida?

Después están las lesbianas y las inmigrantes. Y ¿a quién le importan las inmigrantes? ¿Quién las considera como personas con nombre, apellido, historia…? ¿Por qué tienen que llamarse inmigrantes? ¿A caso la inmigrante no es una construcción? ¿Una construcción socio-política, económica que la saca de su lugar humano? Y obviamente pienso en las mujeres haitianas, que son hoy día las más maltratadas. Están trabajando en condiciones infrahumanas en el mundo agrícola, en los servicios. Además de ser trabajadoras, son insultadas por ser negras y por ser haitianas.

Frente a ello, ¿quiénes estamos en estos lugares de poder reflexionar y pensar? ¿Cuál es la paridad entre todas? ¿Qué ocurre con las personas que quedan fuera del derecho, de los derechos, desconsideradas? Uno puede hablar de interseccionalidad, pero hay que reconocer que en torno a la cuestión de la nación como eje central hay que ver cómo se cruzan o se entrecruzan la clase, el origen, la nacionalidad, la edad… las mujeres viejas en Chile no tienen la posibilidad de decir nada porque además están condenadas por los sistemas de pensiones que las dejan en la total indefensión, las dejan condenadas a ser consideradas las abuelitas que tienen que obedecer a lo que dice el municipio.

La privatización que se hizo en Chile, primero con los bienes naturales y luego con el cuerpo, con las pensiones, la salud, la educación, dejó a la sociedad en un lugar muy complejo y las mujeres, además de hacerle frente a todos los roles que se les han adosado históricamente, tienen que inventar una vida cada vez.

Pasaron muchos años desde que escribiste (Ana Tijoux) la canción Antipatriarca. ¿Qué has desaprendido, aprendido a lo largo de este tiempo?

Ana Tijoux: Es un aprendizaje infinito. Una nunca deja de formarse. La formación es permanente y la revolución también. Creo que no hay nada más orgásmico justamente, porque es un ejercicio permanente de formación. Yo no nací feminista, me hice feminista y sigo haciéndome.

Me he visto también reflexionándome, la manera en la cual yo procesaba cierta información a los 20 años y ahora con casi 43 y es totalmente diferente. Si bien tenía parámetros, o podía tener ciertas lucideces respecto a ciertas verticales, la manera en la cual actualmente pienso es diferente y quizá en diez años va a serlo todavía más. Es una profundización permanente y esto es lo que lo hace interesante.

El pensamiento feminista es un movimiento permanente, una revolución permanente y continua y por eso creo que no está enmarcado ni anclado en una personificación, ni en una iconografía, ni en un logotipo. El feminismo amplifica y rompe con toda iconografía, lo que lo hace extremadamente interesante.

¿Cuáles serían las reivindicaciones que son necesarias plantear en Chile en el momento actual que se está viviendo?

Ana Tijoux: Uno de los grandes temas en este momento es la paridad ante la votación y la decisión de las mujeres dentro del tema legal. Se está pidiendo también, junto a las compañeras argentinas, aborto libre y gratuito. Nos unen nuestras luchas y nuestra historia respecto a nuestras dictaduras. Digo nuestras dictaduras pero son nuestros dolores y nuestra historia también, y por lo tanto, podemos negarla. Tenemos una Cordillera que nos separa, pero una lucha y una hermosa rabia colectiva y creativa que nos une.

Igualdad de derecho, obviamente. Es que son tantas las demandas y que son tan básicas. Es terrible tener que estar todavía pidiendo igualdad. Quisiera que llegara el día que no tuviera que cantar ‘Antipatriarca’ nunca más porque ya no es un tema. Es increíble tener que justificar de forma permanente que una no quiere más violencia hacia las compañeras.

María Emilia Tijoux: Son tantas que yo solamente voy a hablar de la dignidad. De vivir con dignidad, porque lo engloba todo: engloba los derechos. No me atrevo a hablar de derechos humanos, porque es un concepto bien manoseado, además es un concepto liberal, que viene de la Revolución Francesa. Creo que los derechos sociales, la justicia social está dentro de lo que es la dignidad. Las reivindicaciones son las demandas más urgentes que el pueblo chileno hizo a partir del estallido social del 18 octubre.

Pensiones dignas para dignificar toda una vida de trabajo, para que la persona descanse y cuando se muera por lo menos haya descansado unos años. Salud digna. Poder ser atendida por un médico humanamente, ser bien tratada cuando una mujer va a parir, y no que la examinen 15 estudiantes públicamente con las piernas abiertas para que den su opinión como si fuera un trozo de carne expuesto a la mirada de todos.

Educación digna. Poder tener un colegio para un hijo o una hija en condiciones que correspondan al modo de vida. Lamentablemente, la escuela reproduce o contribuye a reproducir las desigualdades sociales y no la igualdad como se supone que sería el rol de la escuela.

Vivienda digna. No vivir en un tugurio, no vivir en un rincón, como hoy día se alquilan hasta los pedazos de pasillo para que vivan inmigrantes y gente pobre también. Poder acceder al agua, al derecho a ir a una playa, poder acceder a la vida, es algo muy profundo y yo creo que está muy involucrado con las luchas sociales que hoy día se están dando en el país. El mes de marzo va a ser un mes fundamental no sabemos lo que va a pasar, y si esto va a implicar una lucha mayor.

Estamos luchando para una nueva Constitución con la participación de todos, de todas y todes, con muchísimas dificultades. Ya hemos sabido que, por ejemplo, las personas trans que no lograron hacer su cambio de nombre no van a poder votar con el actual carnet sino con el antiguo, es decir, se sigue maltratando a un ser humano que reivindica el derecho de ser humanamente lo que es.

No sabemos hasta qué punto nuestros grandes enemigos van a aceptarla. Al privatizar las pensiones y la salud han privatizado nuestros cuerpos. Yo siempre digo que en esos inmensos edificios de las empresas privadas de la salud y de las pensiones hay un pedazo de riñón, de corazón, una pierna, un hígado de todo aquel que ha muerto esperando durante años a que lo operaran y nunca le han dado respuesta. A veces a la gente la llaman por teléfono cinco años después para decirle que tiene hora para la operación y la persona se murió hace cuatro años…

Creo que la dignidad es la gran reivindicación, esa que están pidiendo hoy día en Chile.

Hay que crear alianzas y enfrentarse a ese poder…

Ana Tijoux: Hay que pensar más en colectivo. La gran pelea es colectiva. No hay que perder el punto de foco de quien es el enemigo acá. Podemos tener muchas diferencias, pero tenemos un enemigo común que tiene que ver con la impunidad, con la injusticia y con una alta demanda de dignidad. Por lo menos ese feminismo es el que nos tiene que unir y un feminismo popular, insisto, un feminismo de clase.

No puedo pensar en un anti patriarcado sin ser anticapitalista, para mí una va alineada a la otra. Sin ser internacionalista o sin ser antifascista. Creo que todas estas son alianzas estratégicas que tienen que ver con la humanidad. Se trata de una pelea por la humanidad mundial. Para mi es importante estar acá en Barcelona porque, a pesar de que yo no vivo acá, al final uno se reconoce en el otro y nos vamos reconociendo los unos a los otros y las unas a las otras y allí está el punto clave desde el que tenemos que reforzarnos respecto a nuestras peleas y nuestras demandas sociales, de manera siempre internacionalista.

María Emilia Tijoux: Es tanto lo que nos ha pasado durante todos estos años de Dictadura y luego de post dictadura con la complicidad de los gobiernos llamados de izquierdas que no hicieron absolutamente nada, que han sido traidores, que hoy día tenemos que unirnos para reivindicar justicia y dignidad, para conseguir que tengamos otra sociedad completamente distinta. El legado de la dictadura y de sus cómplices ha sido tan grande que, por lo tanto, la lucha va a ser dura también.

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