“El objetivo es encontrar todo lo que necesitamos, sano y producido con criterios de sostenibilidad, sin que sea una heroicidad”

Entrevista con Rosa Rovira, socia de Food Coop BCN y miembro del actual Consejo Rector.

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18/03/2022 - 17:16 h - Medio ambiente y sostenibilidad Ajuntament de Barcelona

Hablamos del nuevo supermercado cooperativo de Barcelona con Rosa Rovira, socia de Food Coop BCN y miembro del actual Consejo Rector. Tras cuatro años de trabajo comunitario, el supermercado cooperativo levantó sus persianas en febrero del 2022.

¿Cuál fue la semilla de Food Coop BCN?

La semilla de Food Coop fue una proyección de la película Food Coop Park Slope en Barcelona. Un grupo de personas diversas, que provenían de diferentes contextos y que no se conocían entre ellas, quedaron fascinadas por el proyecto. Se convocó otro encuentro en marzo del 2018 en las Cotxeres de Sants para quienes habían tenido más interés y querían intentar impulsar un supermercado cooperativo y participativo en Barcelona. Lo primero que hicieron fue crear una asociación para el impulso de supermercados cooperativos y participativos, y cuando decidieron empezar con su apertura, crearon la cooperativa.

¿Cómo fue el proceso de aprendizaje de otras experiencias?

Se empezó a estudiar otros supermercados cooperativos y a acercarse a ellos. Parte de la magia de los supermercados cooperativos y participativos es que aquello empezó efectivamente en Park Slope, y ellos tuvieron la clara voluntad de ofrecer su experiencia para hacerla replicable. Desde el supermercado de La Louve, en París, los herederos más directos de este modelo, se empezó a trasladar esta experiencia dentro de Europa. Es uno de los valores y de los principios que tenemos todos los que seguimos este modelo: que nuestra experiencia sea útil a quienes quieran venir detrás. Intentamos no cometer los mismos errores, nos explicamos lo que sí que funciona. Por eso, lo primero que se hizo fue establecer contactos con diferentes súpers, se visitaron, se reunió información y se empezó con el impulso.

Las relaciones quizá más cercanas y desde las que nos hemos nutrido más directamente para nuestro proyecto, por la similitud del proyecto y por el contacto que hubo, fueron las que establecimos con la gente de SuperCoop de Manresa, que abrieron justo un año antes y que tenían la experiencia muy fresca. Y también la gente de La Osa de Madrid, que es un supermercado bastante más grande pero con el mismo modelo. Ambos nos han dado un apoyo enorme.

Y después ha habido también contactos más puntuales con otras: con La Feixa de Mataró y SuperCoop de Madrid, entre otras, y también hemos hablado con proyectos que no beben directamente del Park Slope, sino que son previos y son de una generación local en Pamplona, el País Vasco, Valencia. Ha habido buena relación con todo el mundo.

¿Qué diferencia a un supermercado cooperativo como Food Coop de un supermercado tradicional?

Las diferencias son fundamentales, lo que nos costaría es encontrar similitudes con otros súpers. La única similitud es que intentamos que el surtido que hay en el súper pueda alimentar las necesidades de una familia y que encuentren todo lo que necesitan: comida, limpieza, higiene.

Aparte de eso, todo es diferente. Es una entidad, una organización creada por ciudadanos y ciudadanas, que tiene como objetivo cubrir las necesidades de las personas. Está desvinculada de un objetivo de beneficio, no tiene ánimo de lucro. Las personas están en el centro. Y, en paralelo a las personas, porque al final todo es lo mismo, en el corazón del proyecto está la sostenibilidad medioambiental.

Un objetivo principal es que las familias puedan encontrar producto sano, producido con criterios de sostenibilidad, y, por lo tanto, tomar decisiones de consumo responsables y transformadoras, que tengan en cuenta estos principios, sin que eso sea una yincana o una heroicidad.

Además, queremos que entre todas seamos también como una especie de vórtice, un espacio de transformación vecinal; que aquí se genere una energía de sensibilización, de transformación del consumo. Queremos que pasen cosas, que no sea solo un supermercado al que ir a comprar y ya; que haya talleres, conferencias…También queremos establecer con los productores y productoras y con el campo una relación diferente, más próxima, más de conocimiento, que en la ciudad a veces estamos muy desvinculados, y que eso nos vaya haciendo entender que nuestras decisiones de consumo son muy importantes para ir cambiando hacia un modelo que sea humano.

¿Por qué crees, pues, que Food Coop surge ahora y de esta manera?

Estamos en un momento social, político, yo diría que civilizatorio, muy difícil para las personas. Estamos sufriendo por varios lados. Nos estamos encontrando con situaciones que son difíciles de llevar y, de algún modo, el sistema en el que hemos vivido nos ha tenido separados y nos mantiene separados. Cada uno preocupado por sus cosas. Food Coop BCN tiene también un componente de construir un espacio de encuentro en donde la gente recupere esta energía de lo comunitario, que es posible construir desde la ciudadanía, desde la comunidad, desde la ilusión de poner las manos y el corazón en un proyecto. Queremos un espacio que nos alimente, que nos nutra de una energía diferente de la que estamos viviendo alrededor, y que esta energía sea motor de cambio, motor de bienestar de la gente que participa en el proyecto.

Hay una sensación de pertenencia y de bienestar, es esta energía buena la que circula.

¿Cómo funciona el modelo? ¿Cuál es la estructura de funcionamiento?

La base de la estructura de funcionamiento son las propias socias de la cooperativa, que tienen tres roles fundamentales en el proyecto: consumidoras, propietarias, y, por lo tanto, quienes toman decisiones, y participantes efectivas en el funcionamiento. Las decisiones se toman de una forma democrática, las grandes decisiones deben estar cocreadas por el conjunto de socias.

En este rol de la participación, muy importante para nosotros, está el compromiso de que todos los socios y socias que tienen capacidad dediquen tres horas al proyecto para hacerlo funcionar. Eso permite una reducción del coste que después hará posibles dos principios fundamentales: lograr un precio justo para los consumidores y consumidoras pagando un precio justo a los productores y productoras, y, al mismo tiempo, generar pertenencia. Esta participación nos hace comunidad, nos hace colectivo con valores, tolerantes. Nos hace más abiertos. Nos hace también más próximos al proyecto, con lo que la voz de cada persona es más próxima a la realidad.

Y, por otra parte, estamos organizados con una serie de círculos de personas voluntarias que se encargan de lo que no es propiamente la operativa del súper: comunicación, local, finanzas, compras, TIC, operativa, comunidad y cuidados… Y, después, grupos de trabajo más específicos o de carácter temporal.

En este momento, además, tenemos tres personas trabajadoras que atienden diferentes aspectos. Hacen de puente entre unos y otros, se aseguran de que las cosas salgan adelante.

¿Y cómo funciona el engranaje entre estas diversas partes?

Tenemos un grupo de gobernanza que trabaja para ir consolidando un modelo basado en la sociocracia, un modelo diferente del modelo jerárquico habitual y que ofrece una serie de procesos y de herramientas que permiten compartir el poder de manera efectiva. Hablamos de transparencia, de enlaces entre círculos para que la voz de todo el mundo esté representada en un grupo coordinador, que es donde se toman todas las decisiones estratégicas, con la voz de todo el mundo. Es un proceso en construcción, donde, no obstante, ya hemos puesto algunos anclajes y ya tenemos una estructura que mira muy hacia aquí.

Cambiar la jerarquía por un modelo plano permite esta participación real, que genera energía, inteligencia colectiva y creatividad. Hace posible que surjan soluciones diferentes, desde otra mirada.

Actualmente, ¿cuántas socias forman parte de la cooperativa?

Abrimos con 450 personas, pero debemos de estar en torno a las 550. La apertura ha generado que la gente se interese mucho por el proyecto y nos ha ayudado a llegar más lejos. Estamos en un momento de crecimiento que queremos que siga hasta que tengamos espacio para acoger a nuevas familias en el súper. Creo que fácilmente podemos crecer hasta mil, mil doscientas socias.

La idea es que haya una persona socia por unidad familiar, con dos carnés. Para hacerse socia se paga una cuota una sola vez, de 90 euros, que se puede pagar fraccionada. Ahora también, para quien se encuentre en una situación de vulnerabilidad, hay una cuota reducida de 15 euros, gracias a una subvención.

¿Qué surtido tiene a estas alturas Food Coop BCN?

Intentamos que el súper tenga de todo, que la gente pueda venir con su cesta y llevarse todo lo que necesita en casa. Hay una parte que es la fruta y la verdura y todo lo que se puede comprar a granel: grano, pasta, arroz, especias, frutos secos, pan… Después está toda la parte de limpieza e higiene, y el producto refrigerado: lácteos y embutidos, y habrá carne. Estamos aún en busca de un proveedor que nos vaya bien, que cumpla los criterios. Hay bebidas, bebidas alcohólicas, refrescos, leches vegetales y zumos y otros productos envasados.

De hecho, lo único que no encontraremos, en principio, es pescado fresco, porque es algo muy difícil de manipular.

Como explicabas, la intercooperación es un eje importante en la economía social y solidaria. ¿Cómo lo articuláis?

En octubre del 2021 creamos la Red de Supermercados Cooperativos con el objetivo de trabajar y aprovechar la experiencia una vez abiertos, de poder hacer un poco de economía de escala entre todas, y campañas de comunicación.

Queremos tener espacios de diálogo donde compartir los retos, queremos que cuando pase algo importante y necesitemos tener una voz, no la tengamos individualmente, sino tenerla en colectivo. Por ejemplo, a raíz de la polémica que ha habido con las macrogranjas, la red ha lanzado su primera campaña, “La ganadería que buscas”, una iniciativa conjunta para tener una visión más sólida entre todas.

¿Y cómo os relacionáis con el resto del ecosistema de la economía social y solidaria y con la ciudad?

Con el cooperativismo tenemos una relación tan próxima como podemos, está en la base. Es el primer criterio cuando nosotros queremos buscar proveedores, ya no tanto de comida como de lo que necesitamos para hacer funcionar el súper (desde la electricidad de Som Energia hasta cualquier asesoramiento que necesitemos, en el ámbito informático o en el que sea), intentamos trabajar con cooperativas.

La otra cosa es el barrio, cómo relacionarnos con otras luchas sociales muy importantes que se están llevando a cabo en el barrio. Dentro del supermercado hay mucha gente, con mucha sensibilidad, pero aún no tenemos una posición clara como cooperativa. Nos sentimos muy próximos, y a veces explicamos o hacemos comunicaciones internas para que la gente sepa, pero para posicionarnos necesitamos recoger la sensibilidad de todo el colectivo. De hecho, es algo que el círculo de comunicación tiene presente para intentar hacer una propuesta sobre cómo recoger de manera informada la posición de la gente para poder posicionarse más allá. Lo que sí tenemos claro es todo lo que tiene que ver con nuestro ámbito de actuación, con lo que nos hemos comprometido: la lucha por la sostenibilidad y la soberanía alimentaria.