La nacra está herida de muerte

La nacra está herida de muerte

Un parásito microscópico está llevando a la extinción uno de los moluscos más grande del mundo, la Nacra, un tesoro marino mediterráneo del que hemos extraído seda de mar, carne, nácar y perlas.

Si sois aficionados al submarinismo o sois amantes del mar quizás conocéis uno de los moluscos más grande del muno, un bivalvo que puede alcanzar más de un metro de altura y vivir más de 40 años. Estamos hablando de la Nacra (Pinna nobilis), una especie similar a un mejillón gigante, emblemática de las praderas de Posidonia oceanica y de Cymodocea nodosa, y endémica del mar Mediterráneo.

La nacra es de color pardo y se alimenta de plancton por filtración. Tiene más de un tercio de su concha enterrada en fondos arenosos que se encuentran entre los 2 y los 60 metros por debajo del nivel del mar. Este gigante del mediterráneo tiene unos filamentos (los bisos) gracias a los cuales se fija de manera vertical en el subsuelo, concretamente en los rizomas de las posidonias y las cymodoceas. Del biso se ha obtenido tradicionalmente un tejido preciado y muy costoso, la seda de mar, que es extremadamente ligera y cálida. Hace unos años se solían hacer guantes, sombreros y varias piezas de lujo. Debido a la pesca indiscriminada, en la actualidad ya casi no se produce seda. Las nacras también ofrecen de vez en cuando alguna perla de calidad.

Antiguamente, en países como Grecia, Córcega, Malta y Croacia las nacras eran recolectadas por su carne. Su cáscara se utilizaba con fines decorativos y se extraía el nácar, que se utilizaba para hacer botones en islas como Sicilia y Malta. En España por ejemplo, se hicieron muy populares en los años 70 y 80 los ceniceros hechos con la cáscara de este molusco, lo que le llevó casi a la extinción en el litoral alicantino.

Además, la nacra juega un importante papel ecológico en los ecosistemas marinos. Su presencia genera nuevos hábitats que posibilitan un aumento de biodiversidad y riqueza específica. Como organismo filtrador tiene un papel básico en el mantenimiento de la transparencia del agua.

Desgraciadamente, hoy en día, la nacra se encuentra amenazada por la contaminación, la pesca, la desaparición de las praderas -su hábitat principal-, y los daños producidos por el fondeo de embarcaciones cerca de la costa. 

Recientemente, ha aparecido una nueva amenaza. Desde el otoño de 2016, sus poblaciones sufren una mortalidad masiva que las están llevando a la extinción. La mortalidad llega, según un estudio liderado por el Centre Oceanogràfic de Balears (COB-IEO) al 100% en las costas de Andalucía, Múrcia, Valéncia y Baleares. De momento, la única zona que aún no se ha visto afectada es el litoral catalán.

El responsable de esta desaparación es un parásito microscópico y letal, un protozoo del grupo de los haplosporidis que libera sus esporas en la glándula digestiva de las nácras hasta que éstas no pueden alimentarse y se mueren de hambre, tal como describe por primera vez un estudio del Instituto Tecnológico para el Control del Medio Marino de Galícia y confirma un estudio del COB-IEO. Ante esta catástrofe, el Ministerio de Agricultura y Pesca, Alimentación y Medio Ambiente (MAPAMA) ha puesto en marcha una campaña para extraer 215 ejemplares de nacra de las costas catalanas, con el fin de evitar el contagio y poder disponer de un reservorio genético para crías en cautividad. Paralelamente se estudiarán los poquísimos individuos que han demostrado resistencia a la enfermedad, porque son muy valiosos ya que podrían ayudar a la repoblación.

En medio de este escenario tan oscuro se ha encendido una luz. Investigadores del Oceanogràfic de València han descubierto un tratamiento exitoso para hacer frente al parásito. Introduciendo cambios en la salinidad del agua, la temperatura y la alimentación han conseguido cuatro ejemplares estudiados sobrevivan a la enfermedad, hito que abre la esperanza a la recuperación de la especie. Sin embargo, todavía queda mucho camino por recorrer para salvar las nacras de la extinción.

La Plataforma Observadores del Mar, ofrece la posibilidad a la ciudadanía de colaborar con la investigación de este molusco para detectar hasta dónde ha llegado la infección.

¿Por dónde empezar?

Respeta las praderas de posidonia y cymodoceas
No tires ningún residuo al mar ni en la playa. Tampoco los tires al inodoro o en la calle porque pueden acabar en el fondo marino. La contaminación daña los ecosistemas marinos
Si buceas, no molestes las nacras ni las toques. Consulta el decálogo de buenas prácticas que ha elaborado La Sociedad Española de Malacología
• Si vas en barco, no fondees en su hábitat y utiliza los lugares habilitados para fondear. Tampoco tires ningún residuo por la borda