Nos han robado la noche

Nos han robado la noche

Cielos sin estrellas, noches de insomnio, insectos que no encuentran su pareja... son algunos de los efectos de la contaminación lumínica que padecemos.

Observar el cielo de noche es fácil, sólo tenemos que inclinar la cabeza hacia atrás y mirarlo, pero cuando lo hacemos, en Barcelona o en la mayor parte del territorio catalán, las estrellas han desaparecido bajo la potencia de la luz artificial. Hay que alejarnos decenas de kilómetros de nuestros pueblos y ciudades para poder oír la inmensidad de un cielo estrellado. El halo de contaminación lumínica del Área Metropolitana de Barcelona se ve tanto desde la costa norte de Mallorca como desde Tourmlet, en el Pirineo Central.

La sobreiluminación sin embargo, no sólo nos afecta a nosotros, sino que según el Atlas de la Contaminación lumínica más del 80% del mundo y más del 99% de las poblaciones de los Estados Unidos y Europa viven bajo cielos contaminados por la luz. La Vía Láctea permanece oculta a más de un tercio de la humanidad, incluyendo el 60% de los europeos y casi el 80% de los norteamericanos.

¿Pero qué implica perder la noche? Cuando perdemos la noche, perdemos la oscuridad que la acompaña y las estrellas que la iluminan, y aunque nos pueda sorprender, esta pérdida tiene graves consecuencias sobre la cultura, nuestra salud y el medio ambiente. A menudo asociamos una mayor iluminación con una mayor seguridad pero esta creencia no se basa en pruebas científicas.

Las noches con estrellas se encuentran en el origen de nuestra cultura y civilización y están consideradas como patrimonio de las generaciones futuras. Tenemos derecho a poder observar un cielo nocturno no contaminado, a poder practicar la astronomía sin marcharnos lejos de casa y a recuperar todos los valores asociados a la contemplación del firmamento.

La contaminación lumínica plantea también problemas de salud pública. Tal como afirma un estudio del laboratorio de Cronobiologia de la Universidad de Murcia la exposición a la luz artificial durante la noche altera nuestro ritmo biológico, ya que nuestro organismo está preparado para estar activo durante el día y para dormir de noche, cuando no hay luz. El exceso de iluminación afecta al sistema circadiano, a nuestro reloj biológico. Diversos estudios vinculan la alteración de este sistema a una mayor incidencia de diferentes fisiopatías como el síndrome metabólico, enfermedades cardiovasculares, deterioro cognitivo, insomnio, envejecimiento acelerado y algunos tipos de cáncer.

Muchas especies, tanto animales como plantas, han evolucionado en un mundo de penumbras que ahora desaparece. La desaparición de la oscuridad tiene afectaciones sobre los patrones de reproducción, la relación predador-presa, la orientación en las migraciones, el crecimiento y desarrollo... Por lo tanto, podemos afirmar que la potencia, la capacidad de emisión lumínica de las actuales instalaciones es muy superior de lo que la naturaleza puede soportar.

Un caso reconocido es el de la tortuga alelada (Caretta caretta). La iluminación artificial de la costa provoca que muchas de sus crías confundan la tierra con el mar y que los depredadores las vean con más facilidad, lo cual, sumada a otros impactos, hace que casi no las veamos en nuestras playas.

Otro grupo muy afectado por la contaminación lumínica son los insectos, la fuente de proteínas más importante del planeta. Los machos son a menudo atraídos por la luz y las hembras no, por lo tanto no es muy difícil demostrar que la reproducción no será posible, tal como se recoge en un estudio sobre La problemática de la Contaminación lumínica en la conservación de la Biodiversidad (1998).

El exceso de iluminación que sufrimos también lleva asociado un despilfarro energético con el impacto ambiental asociado a su producción, transformación, transporte y consumo final.

En Catalunya disponemos del Decreto 190/2015, que concreta las medidas que se tienen que aplicar para prevenir la contaminación lumínica.

¿Por dónde empezar?

Reivindica el derecho a un cielo nocturno no contaminado y a tu intimidad durante la noche
Infórmate de qué tipo de alumbrado tiene tu ciudad o pueblo: grado de eficiencia, altura, orientación, estructura... Se recomiendan luces cálidas, eficientes, bien dirigidas, que se apaguen si no son necesarias, de no demasiado altura, entre otros criterios
Participa con las asociaciones que reivindican la noche, como el grupo Cel Fosc
Da a conocer las reservas Starlight, como el Montsec, espacios naturales con una excelente calidad del cielo nocturno y de acceso a las estrellas