Geografías textiles: la costura como práctica comunitaria, política y de memoria en Barcelona

El ciclo Geografías Textiles se ha desarrollado como un espacio sostenido de encuentro entre prácticas de costura comunitaria, memorias de barrio y miradas interculturales en diferentes puntos de Barcelona. A través de talleres, rutas urbanas, diálogos y acciones en el espacio público, el ciclo ha puesto en relación a costureras, artistas, vecinas, colectivos y entidades sociales, reconociendo la costura no solo como una técnica, sino como una práctica social situada, atravesada por historias de migración, trabajo, género, colonialidad y cuidados comunitarios.
Lejos de una visión nostálgica o folklorista del textil, las actividades han abordado la costura como una herramienta viva de articulación comunitaria, capaz de activar memorias, generar alianzas y abrir preguntas políticas sobre el valor del trabajo manual, la sostenibilidad, el derecho a la ciudad y la transmisión de saberes. El ciclo ha funcionado como una geografía en movimiento: un mapa construido a partir de las experiencias concretas de las personas que cosen, bordan y reparan colectivamente, desde los barrios y para los barrios.
Diez reflexiones:
-
Coser en colectivo hace visible que los oficios textiles continúan siendo trabajo, a pesar de haber sido históricamente invisibilizados, feminizados o desvalorizados frente a las lógicas industriales y productivistas.
-
¿Cómo podemos sostener en el tiempo los espacios de costura comunitaria sin que pierdan su autonomía, su carácter crítico y su raíz vecinal cuando entran en circuitos institucionales o culturales más amplios?
-
La costura comunitaria demuestra que el espacio público puede ser un lugar de encuentro real, donde coser juntas activa conversación, confianza y sentido de pertenencia, y no solo tránsito o consumo.
-
Recuperar prácticas textiles en barrios con pasado industrial permite reactivar memorias obreras y coloniales, pero también obliga a preguntarse quién narra esta historia y desde qué lugar se valora.
-
El reciclaje textil, cuando se practica colectivamente, deja de ser una responsabilidad individual para convertirse en una forma compartida de cuidado ambiental y social.
-
¿Cómo evitar que la costura comunitaria se lea solo como actividad terapéutica o de ocio, y reivindicarla también como práctica política, cultural y de producción de conocimiento colectivo?
-
La costura comunitaria no se sostiene solo en el aprendizaje técnico, sino en los vínculos que se generan: compartir tiempo, comida, historias y afectos forma parte central del proceso.
-
Las prácticas textiles permiten reconstruir vínculos con la tierra y el territorio, especialmente en contextos de migración y desarraigo, señalando que la pérdida de esta relación no es casual, sino histórica y estructural.
-
Los vestidos festivos y tradicionales revelan formas comunitarias de organizar la vida, donde la celebración, el trabajo colectivo y la transmisión cultural están profundamente entrelazados.
-
En contextos de exilio, censura o negación de derechos, la costura y el bordado funcionan como lenguajes de resistencia: sostienen la memoria, transmiten saberes y afirman la continuidad de la vida colectiva frente a la violencia.