Museos (Im)posibles | Músicas situadas

Reflexiones sobre el relato museográfico del museo y su interrelación con las nociones históricas y contextuales de lo que entendemos por diversidad, racismo y música.

El Espai Avinyó y el Museu de la Música coorganizaron una visita a la exposición permanente del museo dentro del ciclo Museos (Im)posibles, de la mano de Miguel Ángel Vargas, investigador y artista independiente, y Edna Sey, cantante, creadora, artista y activista.

La sesión comenzó con una charla de Miguel Ángel, continuó con visitas guiadas con audioguías por grupos, una puesta en común para compartir impresiones y concluyó con una sorpresa musical y una reflexión final de Edna.

El objetivo de la sesión fue reflexionar sobre la música y las sonoridades del relato museográfico de la exposición permanente, y proponer acciones para conectarlo con las expresiones musicales de las diásporas y comunidades de la ciudad. Esta propuesta se alineó con el objetivo del museo de promover el diálogo entre emoción y pensamiento —más allá de conservar patrimonio— y ofrecer un espacio de acogida y relación con la música, vinculado al Auditori, la ESMUC y una biblioteca-espacio de documentación musical de referencia.

En su charla, Miguel Ángel analizó el flamenco como un tema "problemático". Abordó la historia del pueblo gitano, destacando su resistencia a las leyes discriminatorias impuestas a lo largo de los siglos y la obsesión desmesurada de la nobleza por la cultura gitana, que derivó en la institucionalización del flamenco como marca del Estado español. Esto generó una escisión entre el flamenco y el legado romaní. Lo expuso desde una perspectiva situada, como mediador cultural en la Factoría Cultural de Sevilla, donde promueve la mediación entre las comunidades gitanas y las instituciones, así como el uso de las artes flamencas como herramienta crítica y antirracista.

Durante las visitas y la puesta en común, Edna Sey planteó preguntas clave:

  • ¿Qué visión de la música transmite este museo?
  • ¿Qué sentimos al verla?
  • ¿Qué medidas concretas podríamos proponer para abrir el museo a diversas expresiones musicales de las diásporas y comunidades de la ciudad?

Estas fueron algunas de las propuestas y reflexiones surgidas del diálogo:

Sobre la representación:

  • Se destacó la representación de la ciudad y de Cataluña en la exposición permanente, en contraste con la falta de visibilización de la población actual, a diferencia de lo que reflejan los programas públicos del museo.
  • Se propuso revisar las posibilidades de diálogo que podían generar las más de 200 escuelas de baile de Barcelona en colaboración con el museo.
  • Se subrayó la necesidad de incluir la perspectiva romaní y la contribución de la música gitana a la historia de la música universal, con especial atención al instrumento címbalo, y en Barcelona, reconocer la rumba catalana como parte esencial de la narrativa cultural del museo.

Sobre los instrumentos en la colección:

  • Se remarcó la falta de instrumentos y la pluralidad de memorias que estos pueden vehicular, incluyendo la voz como instrumento dentro del discurso museográfico.
  • También se denunció la presencia de un régimen disciplinario que limita la comunicación e invisibiliza ciertos instrumentos y voces —como el laúd cubano y árabe, la clave cubana, los tambores o el güiro— y cómo sus historias pueden diluirse dentro de una narrativa única.

Sobre la narrativa:

  • Se cuestionó la narrativa universal en contraste con el relato sobre “los otros”, y se puso en evidencia la visión elitista, clasista y colonialista que puede impregnar la propuesta expositiva.
  • Se propuso repensar la temporalidad de un museo de música.
  • Se destacó la necesidad de considerar la diversidad y el racismo como conceptos interrelacionados en el ámbito museístico, y evitar separarlos en las políticas institucionales.
  • Finalmente, se remarcó la importancia de hablar sobre el cuerpo y la voz en un museo de música, haciéndolos parte activa de la narración.

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