Albert Cañigueral

Albert Cañigueral: "El consumo colaborativo cambiará el mundo"

 

Ingeniero multimedia, Albert Cañigueral, estuvo trabajando durante muchos años en TV3, en el Departamento de Innovación e Investigación, promoviendo el desarrollo de la televisión digital. Una vez la televisión digital fue un proyecto maduro, lo dejó y se adentró en el mundo del consumo colaborativo. Este mundo le cautivó tanto que ahora se dedica profesionalmente, divulgando y haciéndolo crecer en cualquier parte del mundo. Junto con otros cuatro profesionales lleva el blog consumcolaborativo.com y colabora con el proyecto OuiShare.net.

 

¿Cómo empezó tu fascinación por el consumo colaborativo?

Me leí el libro de Rachel Botsman y Roo Rogers Whats mine is yours (Harper Business, 2010) y me atrajo mucho. Encontré que el consumo colaborativo era una vía intermedia que sin ser muy ideológica podía atraer mucha gente. Era una manera práctica de atacar el hiperconsumo y pasar a ser más eficientes en nuestro día a día. Hice investigación y vi que se estaban llevando a cabo muchas experiencias locales aquí en nuestro pero que la mayoría de información que existía estaba en inglés, por lo tanto me decidí a empezar a difundir el consumo colaborativo en catalán y castellano.

¿En qué consiste exactamente?

Es lo que se ha hecho toda la vida dentro de los círculos íntimos pero añadiendo internet y las redes sociales. Con los amigos y los familiares desde siempre hemos compartido el coche para ir alguna vez de vacaciones o nos hemos pasado la ropa de los niños cuando nuestros han hecho grandes o incluso nos hemos dejado dinero cuando han ido mal dadas. El consumo colaborativo es exactamente lo mismo pero a una escala más grande e intercambiando con gente que al principio no conoces. Para que funcione es necesario que haya oferta y demanda de necesidades y establecer unas relaciones de confianza. Hoy en día Internet te facilita estas dos cosas y esta colaboración a pequeña escala coge una nueva velocidad e incluso salta fronteras.

¿Crees en ello?

Y tanto que creo, sino no podría dedicarme a promoverlo. La revista Time dijo que el consumo colaborativo sería una de las 10 ideas que cambiarían el mundo en este próximo siglo.

¿Qué beneficios tiene?

El consumo colaborativo conlleva beneficios económicos, sociales y ambientales. Económicos, porque cuando participas, ahorras dinero o en ganas, sociales porque se regenera la comunidad ya que el consumo colaborativo no funciona sin la confianza entre las personas, y ambientales para que dejemos de consumir y producir tanto. El consumo colaborativo es como el caballo de Troya: no cambiamos el lenguaje con el que estamos acostumbrados a comunicarnos pero al practicarlo estamos haciendo un cambio cultural. Para mí pero lo más importante que nos aporta es el beneficio social, el restablecer el sentimiento de comunidad que se ha perdido.

¿Y sus inconvenientes?

Al ser una práctica con mucha innovación tecnológica y social, la inseguridad jurídica perjudica su desarrollo. Asimismo, al tratar con “personas” y no empresas, la calidad del servicio puede variar mucho ... pero a la vez esta serendipia lo hace atractivo.

¿Algún consejo para las personas que justo ahora sienten a hablar de consumo colaborativo?

Yo les diría que se animen a probarlo porque el consumo colaborativo es una experiencia que se acaba de entender cuando se vive.

 


 

En La Fábrica del Sol se han presentado las iniciativas Social Car para el alquiler de coches, Trip4real para ofrecer actividades inéditas a los viajeros, Eatwith para compartir platos deliciosos y los bancos del tiempo, entre ellos el de Gràcia y el banco online Prepárate. Las personas que han presentado estas iniciativas han destacado como lo más positivo la parte humana de los intercambios y los vínculos que se establecen. Todos podemos ofrecer algo a los demás y al mismo tiempo recibir de los demás lo que necesitamos.