En Barcelona vivimos en casa ineficientes

En Barcelona vivimos en casa ineficientes

Disponer de una certificación energética A para tu vivienda en lugar de una G puede implicar un ahorro económico considerable ya que gastas 10 veces menos energía.

Cuando vas a alquilar o a comprar un piso una de las informaciones que ahora te dan es la certificación energética de aquel inmueble, aunque a menudo está en trámite.

El propietario que pone en venta o alquila una vivienda con un contrato de más de cuatro meses tiene la obligación de poner a disposición del comprador o del inquilino un certificado de eficiencia energética. Este certificado incluye la calificación de la eficiencia energética del edificio con el objetivo que los nuevos inquilinos la puedan comparar y evaluar. Por eso, el documento expone el consumo total anual de energía necesaria, en unidades de energía por metro cuadrado (kWh/m²), para satisfacer la demanda de la vivienda en cuestión, en condiciones normales, incluyendo los sistemas de climatización y de producción de agua caliente y aquéllos con aportación de energías renovables, en caso de haber, que mejoran la eficiencia. El certificado de eficiencia energética, pues, proporciona información sobre el comportamiento energético del edificio o vivienda, y también incluye opciones para mejorarla. En el caso de comercios, hoteles y oficinas también se introducen los datos de los sistemas como la ventilación y la iluminación.

Las viviendas más sostenibles tienen una calificación de A y las peores una G, unas letras que nos recuerdan a las etiquetas que encontramos cuando vamos a comprar un electrodoméstico. Tener una letra u otra en esta clasificación puede implicar, aparte de un ahorro energético o económico, una mayor calidad de vida con la disminución del ruido y el aumento del confort y de la calidad de los materiales de la vivienda. La A supone gastar 10 veces menos que la G.

Un certificado de eficiencia energética tarda por término medio una semana al hacerse y tiene una vigencia de 10 años. Los encargados de hacerlo son técnicos calificados, que pueden ser arquitectos, ingenieros industriales o aparejadores, que realizan una inspección presencial de las características del inmueble como el tipo de construcción de todas las fachadas y ventanas, la orientación de la vivienda, las sombras que producen las edificaciones externas, el tipo de instalaciones de climatización y producción de agua caliente presentes y si hay aportación de sistemas basados en energías renovables (generalmente solar térmica o fotovoltaica). Es importante que estos certificados energéticos se hagan bien, y actualmente también es una asignatura pendiente.

Con el actual código técnico de la edificación que regula como se tiene que edificar en el estado español, las viviendas de nueva construcción ya salen generalmente con una calificación B y con algunas mejoras como por ejemplo el aumento de los gruesos mínimos de aislamiento de fachadas, la mejora de las prestaciones de las carpinterías y vidrios y la instalación de sistemas de alta eficiencia energética para la climatización, podrían obtener una letra A.

¿Y si pensamos en nuestra ciudad, qué letra tiene el parque de viviendas de Barcelona? Pues desgraciadamente está muy lejos de la eficiencia, ya que por término medio tiene una D. Eso incluye un abanico de edificios de todas las edades y con diferentes tipos de construcción que no alcanzan una alta eficiencia energética. No obstante en los últimos años, sobre todo a partir del 2006, se ha empezado a mejorar este aspecto, fundamentalmente por la exigencia de las normativas de construcción y en algunos casos también por una actitud ambiental propia de arquitectos y promotores. Este hecho ha llevado a construir por ejemplo, edificios de viviendas sociales con calificaciones A por parte del Patronato Municipal de la Vivienda, cómo pueden ser las promociones de viviendas para personas mayores de Cuatro Caminos y Glorias, y edificios pensados o remodelados desde la arquitectura sostenible que van más allá de este certificado, como el Media -TIC y La Fábrica del Sol.

¿Por dónde empezar?

Infórmate sobre qué tipo de calificación energética tiene tu edificio
• Si tienes que alquilar o comprar una vivienda, intenta que tenga una letra próxima a la A a la hora de escogerlo
• Si quieres reformar o rehabilitar un piso, procura incluir medidas para la mejora de la eficiencia energética
Asesórate por técnicos certificadores de eficiencia energética de edificios en el Registro del Instituto Catalán de la Energía