Jofre Carnicer

“Vamos tarde, pero todavía estamos a tiempo de modificar los escenarios climáticos del futuro.”

Es profesor de ecología en la UB (Universidad de Barcelona) e investigador en el CREAF (Centro de Investigación Ecológica y Aplicaciones Forestales) y en el IRBio (instituto de Investigación de la Biodiversidad). Desde hace unos años participa en la elaboración del informe del cambio climático del IPCC (Panel Intergubernamental del Cambio Climático), en el segundo grupo de trabajo que mira el impacto del cambio climático sobre las sociedades y los ecosistemas, las medidas de adaptación y las opciones disponibles para alcanzar la sostenibilidad en el ámbito global.

 

Jofre, tú eres uno de los científicos que ha participado en la elaboración del sexto Informe del IPCC sobre mitigación del cambio climático, el cual alerta de que la crisis climática es mucho más intensa de lo que se creía. ¿Crees que todavía somos a tiempo de revertir la situación actual?

Vamos tarde, pero todavía estamos a tiempo de modificar los escenarios climáticos del futuro. Un mensaje clave de todos los informes del Panel Intergubernamental del Cambio Climático (IPCC), en inglés es ‘every action matters’, que quiere decir que cada acción contribuye y es relevante, tanto las pequeñas (acciones personales, cambios en los patrones de consumo) como las grandes (leyes y políticas institucionales, acuerdos internacionales, acciones de empresas en múltiples sectores económicos). Sabemos que cada cosa que hacemos que disminuya la cantidad de gases invernadero emitidos a la atmósfera como el CO2, el metano, los óxidos de nitrógeno… nos aproxima a un clima un poco más estable y benigno para las próximas generaciones. Aunque es seguro que en el futuro tendremos escenarios de cambio climático, está en nuestras manos modificar parcialmente las trayectorias de calentamiento, es decir, con muchas acciones podemos modular si tendremos un calentamiento de más o de menos 2 grados, por ejemplo. Y hay mucha evidencia de que es muy recomendable hacer todos los esfuerzos posibles para reducir las emisiones, en todos los niveles de la sociedad y las organizaciones sociales (internacionales, gubernamentales, locales y también promoviendo cambios en reducciones de consumo personal). Cada una de estas acciones puede hacer una contribución operativa para tener un clima sostenible para nosotros y para las futuras generaciones.

Este mensaje realmente es importante y creo que es muy estratégico en el sentido que este ‘every action matters’, nos conmina en la acción y lo hace desde una base científica. Muchas veces caemos un poco en la tentación de pensar que estamos luchando una batalla perdida y tenemos muchas evidencias de que no es así. En función de los esfuerzos que hacemos en las próximas dos décadas a escala internacional, tendremos como resultado un clima u otro. Si hacemos algunas acciones y esfuerzos, tendremos un escenario que será mejor que si no hacemos nada; si hacemos un poco más, tendremos un escenario climáticamente más favorable y si hacemos mucho pues tendremos el beneficio de un clima posiblemente bastante más estable, con menos calentamiento y con menos impactos de olas de calor y de diversos extremos climáticos. En resumidas cuentas, es seguro que tendremos cambio climático en el futuro, pero con mucho trabajo y muchas acciones podemos modificar o modular qué tipo de cambio climático tendremos y acercarnos a un futuro más sostenible a las próximas generaciones.

 

Esta situación de crisis climática hace que cambien los factores ambientales (elevadas temperaturas, heladas, sequías y periodos de lluvia intensos…) que afectan a la naturaleza y sus ciclos. ¿Qué efectos tienen estos cambios a nivel urbano?

En ámbitos urbanos se producen efectos de isla de calor, que tienden a magnificar un poco más los impactos del calentamiento global. En relación con este efecto, podemos esperar que los impactos en ciudades puedan ser un poco superiores que en ambientes rurales. Además, la vegetación urbana no siempre dispone de mucha profundidad de suelo y en algunos jardines pueden ser vegetaciones todavía no adaptadas a los nuevos escenarios climáticos, es decir, diseñadas a minimizar el uso de recursos hídricos en verano y maximizar la amortiguación de olas de calor proporcionando sombra y transpiración de agua. En los impactos del cambio climático, hay algunos procesos específicos de las ciudades y que además pueden interactuar con otros fenómenos que también pasan en la ciudad, como son la contaminación.

 

¿Cómo tenemos que gestionar la naturaleza urbana con el fin de minimizar los impactos del cambio climático, y al mismo tiempo maximizar los servicios ambientales?

La mayoría de ciudades, están haciendo planes para reorganizarse y Barcelona, con el Plano Clima, ha estado bastante puntera junto con algunas ciudades holandesas al intentar crear estructuras o aumentar el arbolado, por ejemplo. Las comunidades vegetales son importantes, ya que aportan funciones esenciales, como la transpiración del agua, que también ayuda en termo-regular partes de la ciudad. De hecho, hay estudios en algunas ciudades de Cataluña, donde se ha visto que algunas zonas de ciudades con más espacios verdes, pueden tener diferencias sustanciales de temperatura, a veces de uno o dos grados respecto de otras áreas que no tienen este tipo de estructuras verdes.

Otro factor que tenemos que tener en cuenta es la resiliencia. Resiliencia a la hora de escoger un tipo de vegetación y jardinería mejor adaptadas a los climas que venden y también en el uso que se hace del agua, que es un recurso que será escaso y que se tiene que optimizar. Hay que ver cómo se pueden transformar las ciudades para permitir procesos de adaptación al clima tanto por la vegetación, como para los servicios que puedan hacer a las personas de regulación climática y de espacios de protección ante olas de calor. También se está planificando al mismo tiempo cambiar al modelo de transporte. Y todo eso, todos estos vectores de planificación urbanística se analizan de forma conjunta y coordinada en los planes de acción climática de las ciudades.

 

¿Qué estrategias se pueden poner en marcha desde el mundo local? ¿Qué podemos hacer nosotros como ciudadanos?

Pues diría que lo primero que hay que hacer es informarse muy bien de qué es el cambio climático e intentar subir el nivel personal de conciencia y dedicar ratos a formar- se y aprender más de este tema. La segunda acción, con relación a este conocimiento aprendido o adquirido, es, por ejemplo, pensar en qué patrón personal de movilidad y de consumo mantenemos. Pensar, en caso de que tengamos tiempo libre, si queremos participar en alguna entidad o en algún proceso vecinal o en nuestro puesto de trabajo para tratar temas de este tipo. Y poco a poco procurar ser más conscientes del impacto global de nuestro consumo. Cada ciudadano de Cataluña emite por término medio entre seis y siete toneladas de CO2 anuales, mientras que los niveles de sostenibilidad estarían entre una y dos como máximo. Por lo tanto, el reto climático implica una gran transformación de muchas estructuras como sueño las fuentes de producción de energía o los sistemas regionales de transporte, pero al fin y al cabo eso implica también cambios en nuestras vidas y opciones de consumo individuales. Es decir, en la medida de nuestras posibilidades, tendríamos que reducir progresivamente nuestros patrones de consumo y de movilidad para contribuir a la disminución global de las emisiones. Y eso quiere decir cambios progresivos en los patrones individuales de vida, pero también luchar para que haya estructuras a escala institucional que lo faciliten activamente y den apoyo. Es decir, que haya mejoras sustanciales en los sistemas de transporte público, que haya una mejor educación por el cambio climático, y otras acciones. Por lo tanto, hay muchas vías de acción, y como sociedad posiblemente nos puede convenir adelantarnos estratégicamente y ser ambiciosos en fijar los objetivos climáticos y también pensar que puede ser un proceso interesante y de cambio personal, no necesariamente verlo como un sacrificio o una molestia en nuestra comodidad diaria.

 

Para acabar, a los entrevistados de los Faros de Sol, siempre les preguntamos lo mismo: ¿nos puedes decir alguna de tus estrategias para ser más sostenible?

Por un lado, en el ámbito de mi trabajo me he dedicado a estudiar el cambio climático y me he implicado en estudios internacionales sobre el cambio climático, y también en la toma de decisiones en la Universidad para reducir progresivamente las emisiones a escala local. También en docencia, me he ido implicando desde hace años en el cambio climático y la ecología, y en el desarrollo de la innovación docente en este ámbito. En el ámbito personal hago lo que puedo al intentar no generar residuos, y al mismo tiempo tener unas opciones consumo que se aproximen en el posible a la sostenibilidad dentro de mis posibilidades y con muchas contradicciones diarias.

 

Barcelona, Maio de 2022

Si queréis conocer otras entrevistas hechas para el equipo de la secretaría técnica de la XEAB podéis consultar el apartado Faros de Sol.


Las opiniones expresadas en esta entrevista son a título particular y no necesariamente reflejan el posicionamiento institucional del Ayuntamiento de Barcelona.