La crema solar es un protector de doble filo

La crema solar es un protector de doble filo

Filtros químicos, filtros físicos, protección solar, UVA y UVB, FPS 50+. ¿Qué tenemos que valorar a la hora de elegir una crema solar? ¿Son todas iguales?

El verano es para muchos sinónimo de sol y playa. Tomar el sol puede ser muy agradable, sobre todo si corre la brisa y podemos zambullirnos en el mar. Sin embargo, todos sabemos que un exceso de sol nos perjudica.

Los responsables de que nos tengamos que proteger del sol son los rayos ultravioletas, que en dosis altas generan radicales libres en la piel, unas moléculas que, junto con otros fenómenos, originan diversos problemas de salud: son alérgenos, hacen envejecer la piel, causan quemaduras y ampollas, cataratas y otras enfermedades en los ojos, debilitan el sistema inmunitario, provocan cáncer de piel, de párpados o de labios...

Dicho esto, es evidente que hay que protegerse. Una de las medidas es aplicarnos crema solar. Pero ¿cuánta crema hay que ponerse? ¿Son todas iguales? ¿Como nos afectan? Y al mar, ¿tienen algún impacto?

Antes de nada, es bueno saber que usar crema protectora cuando estemos al sol es tan importante como prevenir los excesos de exposición solar. Hay que tener en cuenta que ninguna crema nos protegerá al 100%, ni las de protección más alta (factor 50+). El ingrediente principal de un protector solar son los filtros solares o filtros UV, que dificultan o evitan que los rayos UVA y UVB penetren en la piel. Hay dos tipos principales: los físicos y los químicos.

Los filtros químicos son absorbidos por la piel y hay que son sospechosos de ser nocivos para la salud. Los encontramos en las cremas protectoras convencionales. Las sustancias con más evidencias de ser peligrosas para la salud son, en inglés: 4-methylbenzylidene camphor, benzophenone-3, 2-ethylhexyl 4-methoxycinnamate. En concreto son disruptores endocrinos, que significa que alteran el funcionamiento de las hormonas (por ejemplo los estrógenos) y por lo tanto funciones como la reproductora, la inmunitaria o el metabolismo. Estas sustancias están reconocidas por la Comisión Europea como disruptores endocrinos, pero no están prohibidas. Además son sustancias que en general derivan del petróleo, con toda la problemática que este recurso lleva detrás. De filtros físicos encontramos tanto en las cremas convencionales como en las naturales, pero con la diferencia de que las cremas protectoras naturales sólo llevan filtros físicos, que son inocuos para la salud, a menos que estén en forma de nanopartículas, las cuales pueden penetrar en nuestra piel. No se conoce bien el comportamiento de las nanopartículas pero al ser extremadamente pequeñas pueden atravesar más fácilmente las membranas de las células y pueden interferir de formas desconocidas en la compleja bioquímica de los seres vivos.

En España tenemos dos sellos que certifican que una crema es natural y ambos prohíben el uso de nanopartículas: ACENE y BioVidaSana.

Los filtros físicos que se usan son el óxido de zinc y el dióxido de titanio que actúan inmediatamente una vez nos hemos aplicado la crema, a diferencia de los químicos que actúan unos 20 minutos después de aplicarnosla.

Cuando nos bañamos perdemos parte de la crema protectora que nos hemos puesto. Y este hecho, ¿tiene algún impacto por el medio marino? Una investigación del CSIC revela que los componentes químicos de las cremas solares liberados al mar tienen consecuencias sobre el ecosistema marino. Un estudio de la Unión Europea lo corrobora y afirma que estos residuos afectan sobre todo a los corales. Los componentes inorgánicos tampoco son inocuos pueden alterar la dinámica del ecosistema, ya que pueden actuar como nutrientes y estimular el crecimiento de las comunidades de algas.

Por lo tanto, sol sí pero con moderación.

Texto elaborado principalmente a partir del monográfico de la Revista Opciones Cómo Protegernos del Sol.

¿Por dónde empezar?

Vístete de forma adecuada. El lino y el cáñamo son fibras frescas y protectoras. También una lana ligera. En tiendas especializadas puedes encontrar prendas anti-UV
Protégete con sombreros o gorras y gafas de sol y aumenta gradualmente el tiempo de exposición solar
Ayúdate con la alimentación, consumiendo productos ricos en carotenos como las zanahorias, boniatos, calabaza o albaricoques
Usa una crema solar natural certificada por un sello que esté hecha de filtros físicos y que no contenga nanopartículas siempre que podamos