Marta Vila

¡“Si te fijas, cuanto menos necesario es un producto más embalaje lleva”!

 

Marta Vila es especialista en gestión de residuos y técnica del Ayuntamiento de Mataró. Ha coordinado proyectos de gestión de residuos municipales durante veinte años en la Agencia de Ecología Urbana de Barcelona. En motivo de la celebración de la Semana Europea de la Prevención de Residuo 2022 comparte con nosotros su experiencia en prevención, diseño de recogida, tratamiento y planificación estratégica.

 

Hay jóvenes manifestandose por el clima. Sin embargo... ¿los jóvenes reciclan?

Hay de todo. Mi percepción es que todavía son pocos los jóvenes que separan o tienen otros hábitos de prevención de residuos. Pero en cambio sí que hay cierta tendencia a un estilo de vida más sostenible que los jóvenes se están haciendo suyo, como la reutilización de la ropa en el ámbito de la moda, ¡una cosa tan icónica para los jóvenes! Cada vez son más los que prefieren vestir ropa de segunda mano, que los diferencia, en vez de comprar ropa nueva, que les hace ir idénticos al resto.

Aunque cada vez son más, todavía estamos lejos de otros países, como Holanda, donde pocos jóvenes tienen al ninguna comprar ropa nueva a la tienda y donde la red de segunda mano funciona muy bien. Y encuentro muy interesante que nos vaya llegando esta tendencia y se vaya ampliando en otros ámbitos de la vida.

 

Para ponernos en contexto. ¿Cuáles son las cifras de recogida selectiva? ¿Dónde estamos y donde tendríamos que estar?

El objetivo que nos indica la normativa a escala europea (hablamos mucho de normativa, pero el objetivo real nos lo está marcando el planeta) es llegar al 60% del reciclaje el año 2030 y al 65% en el 2035. Hablamos de reciclaje: de lo que entra en una planta y efectivamente sale para hacer nuevos productos. Siempre hay pérdidas y, por lo tanto, para llegar a este objetivo, tendríamos que estar unos cinco o diez puntos por encima. No hay ninguna máquina que, una vez mezclados los residuos, los pueda separar con la misma calidad que lo hace una persona en su casa. La recogida selectiva de calidad es clave para un reciclaje efectivo.

A escala catalana, en el último año hemos dado un buen salto y nos encontramos en torno al 45% de recogida selectiva pero todavía estamos lejos del 50% al cual habríamos tenido que llegar el año 2020. Actualmente, el reto se encuentra en las grandes ciudades, en las zonas que son más complejas urbanísticamente y socioeconómicamente. Este camino lo haremos muchas ciudades juntas, aprendiendo las unas de las otras.

 

¿La gente no sabe más o no se implica porque no quiere?

Todavía hay un porcentaje de la población a quien falla información, es cierto. ¡Aunque no será que no llevemos años haciendo comunicación y educación ambiental al respecto! Lo cierto es que el 90% de los residuos que generamos está claro donde tienen que ir y como los tenemos que separar. Las pequeñas dudas, son anécdotas como el del cordel del fuet o la peladura del queso que a veces nos preguntan, no justifican los datos de recogida selectiva que tenemos en Barcelona o en tantos otros lugares.

Está claro que tener información no significa necesariamente pasar a la acción. Hay una fase de concienciación que, en general, creo que cuesta, nos ponemos muchas barreras, reales o no. Por eso hay que ir sumando acciones de diferentes tipos, obviamente de sensibilización, pero también activar la conciencia económica, la participación... Por ejemplo, con el puerta a puerta o los contenedores inteligentes, el residuo deja de ser anónimo y, al constar nuestro nombre y apellido, como sabemos que está bien separar, pasamos en la acción. Y una vez convertido en hábito ya no lo imaginas de otra manera.

 

En Barcelona hay un cambio destacado: el contenedor amarillo ya no es de envases sino de materiales plásticos y metálicos. ¿Cómo valoras este paso?

Yo, personalmente, lo valoro muy bien. Hasta ahora, el contenedor amarillo era lo único donde no nos pedían separar por material. El verde es para el vidrio y el azul para el papel. Pero el amarillo estaba definido por la función del residuo (envases) y no por el material del cúal estaba hecho (plástico y metales principalmente). Así, teníamos un contenido multi-material con algunas incoherencias entre envase o producto. Pues si ya es un contenedor que igualmente va a una planta de triaje... ¿por qué dejarlo sólo para residuos con función de envase o embalaje? ¿Por que no ampliar si la planta lo puede separar y aprovechar?

 

¿Y qué tenemos que hacer con la ropa que ya no nos ponemos? Hay decenas de contenedores específicos en la ciudad: ¿son una buena opción?

La ropa es una fracción que generamos muchísimo debido al fenómeno fast fashion (moda rápida). Y muchas veces esta ropa tan barata se produce muy lejos y, obviamente, no incorpora el coste ambiental y social que comporta. Queda mucho camino por hacer para potenciar un modelo de producción más local, en que la ropa dure más y crezca la red de segunda mano. El primer reto es éste: prevenir y reutilizar el textil.

Y el segundo reto es el reciclaje. Los contenedores de recogida del ropa van muy bien pero hay que ampliar la red para recuperar el textil y hay que explicar bien qué se puede tirar. Todos ya sabemos que puede ir todo el que es potencialmente reutilizable, que tiraremos limpio y junto para que vaya directamente a la tienda. Es una fracción muy importante porque permite sobrevivir a muchos proyectos de inserción social, que hacen una tarea encomiable. Pero también podemos poner otros textiles, y eso mucha gente lo desconoce, desde calcetines agujereados, zapatos rotos o ropa interior: residuos que no tenemos que tirar en el contenedor gris, el del resto.

 

¿Si seguimos repasando las erres, estamos consiguiendo que reutilizar sea sexy?

Cuesta y todavía tenemos mucho camino para recurrir. ¡Probablemente uno de los trabajos más importantes que tenemos es trabajar también en el ámbito de marketing para vender estos nuevos estilos de vida! Sobre todo pensando en la gente más joven: para conseguir que cojan estos hábitos y para que tengan referentes y ejemplos inspiradores.

 

¿Qué fórmulas y sistemas se han probado y cuáles han sido más efectivas para aumentar las cifras de reciclaje? ¿Los incentivos económicos son una buena opción?

El contenedor abierto ha tocado techo y está muy demostrado, se han hecho muchas cosas y no somos capaces de pasar de este 40% de reciclaje del cual hablábamos al inicio. Hay que cambiar. Y los modelos que funcionan son aquéllos que nos hacen corresponsables. Aquéllos en que individualizamos e identificamos al usuario y hace que los residuos ya no sean anónimos.

Con estos sistemas estamos incorporando un contador (como el del agua o el gas) que también tiene que servir para que el precio a pagar de tasa de residuos sea más justa ya que se podrá calcular según nuestros hábitos. Esta pérdida del anonimato ha demostrado claramente que sirve para hacernos corresponsables, aquellos residuos sueño nuestros y, en consecuencia, se pasa de la concienciación a la acción. Eso es lo que facilitan el sistema puerta a puerta y los contenedores cerrados.

 

¿Qué experiencias de prevención de residuos destacarías por su efectividad? Por ejemplo, países donde funcione el sistema de envases retornables o, en Cataluña, iniciativas de promoción de fiambreras retornables en los supermercados.

Bien, es una pena que se haya perdido el sistema de fomento del envase reutilizable y toda la infraestructura y logística que lo sostenía. Porque ahora quedan muy pocas empresas que se dediquen a ello y una botella de vidrio tiene que recorrer mucha distancia para ser reutilizada. Pero no sólo hay que hablar de reutilización, también de sobreembalaje. Por ejemplo, aquí no tenemos la costumbre de utilizar envases grandes y nos venden como un avance el envase individual. En cambio, vas a otros países y ves que están mucho más acostumbrados a comprar envases grandes y formatos familiares, como por ejemplo el de yogur.

Por lo tanto, si, hay que reutilizar pero si sólo hablamos de eso nos quedamos cortos. Yo creo que necesitamos menos política de residuo y más política de producto. Hace falta apostar muy decididamente por el ecodiseño y revisar porque tenemos en el mercado productos presentados de manera que sólo se enfoca en el marketing y la venta. ¡Si te fijas, cuanto menos necesario es un producto más embalaje lleva!

 

Para acabar, a los entrevistados de los Faros de Sol, siempre les preguntamos lo mismo: ¿nos puedes decir alguna de tus estrategias para ser más sostenible?

Diría que mi principal estrategia es dedicar tiempo y espacio mental a ver cómo se puede ir generando el cambio en todos los ámbitos de tu vida. Que no quiero decir que ser sostenible cuesta tiempo. Me refiero a dedicar tiempo a pensar en cómo lo hago y cuáles son las alternativas. Y una vez las tienes, no tiene por qué costarme más tiempo. Por ejemplo, yo voy a comprar al mercado y lo hago con las bolsas reutilizables y mis fiambreras para el embutido, para la carne o el pescado. He buscado los lugares que me ofrecían estas opciones que yo quería con el fin de generar menos residuos.

En los diferentes ámbitos de tu vida, sin estresarte, hay que buscar aquellas alternativas que te encajan. Y una vez las tienes integradas, ya está. A veces no es fácil por que las alternativas que nos ofrece el mercado, son las que son. Pero si no las encontramos, eso si que es importante, las tenemos que reclamar. Por que si las reclamamos todos, quizás algún día sí que nos las ofrecerán y habremos generado un cambio.

 

Barcelona, Noviembre de 2022

Si quieres conocer otras entrevistas hechas para el equipo de la secretaría técnica de la XEAB podéis consultar el apartado Faros de Sol.

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Las opiniones expresadas en esta entrevista son a título particular y no necesariamente reflejan el posicionamiento institucional del Ayuntamiento de Barcelona.