“Se escuchan las risas de los niños al tirarse por el tobogán, el chirrido de los columpios y el canto de los pájaros procedente de los árboles. Situada en Sants-Badal, rodeada de vegetación y con un parque infantil, la plaza de la Olivereta se ha convertido en uno de los centros neurálgicos del barrio.
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De construcción modernista, esta fábrica ocupó, en 1913, el espacio de la vieja industria Arañó-Ventajó Cia. del arquitecto Jaume Gustà Bondia. Con el estallido de la primera guerra mundial, la fábrica creció por el consumo de pana para la elaboración de los uniformes militares. Pero fue a partir de 1973 cuando empezó a notar los efectos negativos de la crisis del textil.”