CRISTIANISMO| "Lo jorn del judici. El cant de la Sibil·la" #Trànsits

[NOTAS DEL PROGRAMA DEL CONCIERTO, EXTRAÍDAS DE LA WEB DEL AUDITORI]

 

El Cant de la sibil·la es uno de los elementos más representativos de la celebración de Navidad en Mallorca. La larga tradición histórica asociada a este canto y la relevancia social que sigue teniendo hoy en día motivaron a la UNESCO a incorporarlo en el año 2010 a la Lista Representativa del Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

Este canto tiene su origen en el Ordo prophetarum (Procesión de los profetas), un drama litúrgico medieval en el que se representaba a San Agustín de Hipona interrogando a los profetas del Antiguo Testamento, que cantaban o recitaban sus profecías sobre la venida del Mesías. En algunos lugares, además de los profetas bíblicos, también aparecían personajes paganos, como la sibila o, incluso, el poeta romano Virgilio. Este drama se representaba en las iglesias durante el velatorio de Navidad y desapareció progresivamente a finales de la Edad Media. La sibila, que era el último personaje de esta procesión, es el único elemento que ha pervivido. Ya desaparecido el Ordo prophetarum, la Sibil·la se continuó cantando hasta que, a raíz de las decisiones tomadas en el Concilio de Trento (1545-1563), las autoridades eclesiásticas decidieron suprimirla. Solamente en Mallorca y en Alguero el Cant de la sibil·la se ha mantenido de manera continuada a pesar de las diferentes tentativas de prohibición.

El personaje de “nuestra” sibila se inspira en las sacerdotisas de la mitología griega que, en algunos casos, profetizaban la llegada de un rey que sería reconocido por toda la humanidad como representante de la divinidad. El cristianismo medieval reconoce en esta figura el mismo mensaje que en los profetas del Antiguo Testamento. Así, en uno de los momentos más importantes del año litúrgico cristiano, el último ritual de preparación para la conmemoración de la primera venida de Jesucristo que se celebra el 25 de diciembre, el Cant de la sibil·la nos recuerda que el cristiano vive esperando la segunda venida del hijo de Dios y nos anima a seguir su mensaje y a estar preparados para su juicio y obtener la salvación.

El Cant de la sibil·la cuenta con cuatro elementos fundamentales que lo convierten en un acontecimiento cargado de simbolismo y que, dentro de su contexto litúrgico, es una verdadera experiencia estética. El primer elemento es el propio canto, que sobre una melodía en canto llano narra como un rey vendrá para juzgar a la humanidad y los terrores que se vivirán durante este juicio. El segundo elemento son el vestido y la espada, que confieren gran solemnidad al personaje y al mensaje que lleva. El tercer elemento es la escenificación: la sibila entra en procesión, hace una pronunciada reverencia delante del altar, canta su oráculo sosteniendo la espada verticalmente, hace la señal de la cruz al acabar su mensaje y vuelve a inclinarse delante del altar antes de marchar en procesión. El cuarto elemento es la música que dialoga con la sibila. Este diálogo merece especial atención, ya que en cada lugar podemos encontrar una tradición particular. Es habitual que, mientras la profetisa se desplaza por el templo y entre cada una de las estrofas, el órgano o algún conjunto instrumental o vocal interprete fragmentos musicales breves, ya sean improvisaciones sobre la melodía, canciones tradicionales o piezas compuestas específicamente para dialogar con la sibila.

En la interpretación del Cant de la sibil·la a la que asistiremos hoy, podremos oír la melodía sibilina propia de la villa de Campos (Mallorca) a cargo de Inès Mas Vadell. Jordi Reguant, al órgano, dialogará con las intervenciones vocales improvisando sobre varias melodías vinculadas al carácter del canto y usando en algunos momentos los esquemas polifónicos de Alonso Lobo y Bartomeu Càrceres. En esta interpretación, se presentará por primera vez el vestido diseñado por la intérprete y confeccionado por Joan Artiques, con el asesoramiento de Francesc Vicens.

 

Antoni Llofriu Prohens