El Suport Municipal d’Inclusió ya es una realidad para 3.761 personas de los barrios del Eje Besòs

30/05/2018 - 14:13

Derechos sociales. Desde el mes de diciembre pasado el consistorio ha destinado 1,56 millones de euros a sufragar esta renta, que se prolongará hasta diciembre del 2019

Desde el mes de diciembre pasado el consistorio ha destinado 1,56 millones de euros a sufragar esta renta, que se prolongará hasta diciembre del 2019

El Suport Municipal d’Inclusió, que constituye una de las partes centrales del proyecto B-MINCOME, es ya una realidad para un total de 3.761 personas de 950 núcleos familiares diferentes que viven en alguno de los 10 barrios que conforman el Eje Besòs. El apoyo monetario funciona desde el pasado mes de diciembre y se continuará recibiendo como máximo hasta diciembre del 2019, tal como especifican las bases de un proyecto piloto que cuenta con la cofinanciación de la Unión Europea a través del programa Urban Innovative Action (UIA) y que pretende comprobar hasta qué punto la introducción de rentas mínimas garantizadas y universales puede ser útil para reducir los indicadores de pobreza y dinamizar socioeconómicamente zonas concretas de la ciudad. Además, lo proyecto B-MINCOME también ha empezado a desplegar las políticas activas de inclusión que hay asociadas a la recepción de esta renta, y que permitirán igualmente estudiar cuáles son los efectos reales que tienen la introducción de condiciones o límites en la concesión de estas ayudas.

Lo proyecto B-MINCOME cuenta con un presupuesto global de 6,07 millones de euros, de los cuales el 80% lo aporta la Unión Europea, un 17% el Ayuntamiento de Barcelona y el 3% restante las seis entidades y grupos de estudio que también participan de su desarrollo. Son el Instituto Catalán de Evaluación de Políticas Públicas (Ivàlua), el Instituto Internacional para la Acción No Violenta (Novact), el Instituto de Gobierno y Políticas Públicas (IGOB) de la UAB, The Young Foundation, el Instituto de Ciencia y Tecnología Ambiental (ICTA) de la UAB y lo Data Management Group de la UPC. Además de estos 6,07 millones, las transferencias monetarias que reciben los núcleos familiares que participan del proyecto las sufraga íntegramente el Ayuntamiento. Desde el mes de diciembre se han concedido un total de 1,56 millones de euros, lo cual representa una media por unidad de convivencia este mes de mayo de 568,22 euros. Aún así, esta cifra no es uniforme porque depende de los ingresos que puede obtener cada unidad de convivencia a través del trabajo, prestaciones u otras administraciones y, a la práctica, incluso hay que pueden dejar de percibir estos ingresos municipales a pesar de que sigan dentro del proyecto. De hecho, el SMI se ha diseñado calculando que las necesidades básicas en la ciudad de Barcelona (sin contar la vivienda) son de 402,60 euros mensuales para una persona adulta y de 148 euros adicionales para cada uno de los otros miembros adicionales.

En cualquier caso, todas las personas que reciben el SMI cumplen el requisito de ser atendidas en algún dispositivo de atención social del Ayuntamiento, vivir en alguno de los 10 barrios que conforman el Eje Besòs, tener ingresos por debajo del mínimo a garantizar que se han fijado y que alguno de los miembros de su unidad de convivencia tenga entre 25 y 60 años. El 84,11% de las unidades de convivencia tienen una mujer como referente (el porcentaje sobre el total de participantes es del 55,76%) y, a pesar de que la mayoría son de origen autóctono (un 38,21%), hay que provienen de hasta 35 países diferentes. Adicionalmente, el 40,07% de las 3.761 persones participantes son menores de 15 años. El 47,37% de las unidades de convivencia viven al Distrito de Nuevo Barrios, un 23,05% al de Santo Andreu y un 29,58% a Santo Martí. Los datos de los participantes se actualizan mes a mes y, fruto de esto, hay 27 familias que han dejado de estar activas en el programa, ya sea porque su situación económica ha mejorado, no han cumplido alguna de las condiciones para participar, han marchado a vivir fuera del Eje Besòs o bien han renunciado.

El proyecto B-MINCOME también representa una oportunidad importante en cuanto a la recogida de información y al desarrollo de investigaciones de investigación social. Por esta razón participan instituciones universitarias y fundaciones del ámbito de las ciencias sociales, que igualmente harán un análisis cuidadoso de los efectos que tienen cada una de las políticas implantadas y evaluarán su utilidad. A nivel preliminar, los datos recogidos por Ivàlua en otoño pasada entre las familias que eran candidatas a participar del B-MINCOME ya mostraban que, en general, se encontraban en una situación de vulnerabilidad y riesgo de exclusión más elevada no con sólo que la media de la población de Barcelona, sino también que la media de la población en riesgo de pobreza. Igualmente, la investigación etnográfica en profundidad que está haciendo The Young Foundation de alguna de las familias, con carácter inicial y de forma preliminar, también observa una disminución de las preocupaciones y una mejora del bienestar general entre aquellas personas que reciben la prestación, además de una voluntad mayoritaria de hacer formación y aprendizaje para no tener que depender de las ayudas públicas.

Políticas activas de inclusión

Después de unos meses en que se ha hecho la fase de acogida de las unidades de convivencia participantes en el proyecto del B-MINCOME, el mes de junio marcará un punto de inflexión importante en su desarrollo. No sólo porque empezará a circular la moneda ciudadana bautizada como REGUERA, sino también porque las diferentes políticas activas, después de un primer proceso de formación y explicación, pasarán a desarrollarse en su plenitud, de la mano de más de una decena de entidades sociales que están involucradas. Las persones participantes del proyecto han seguido también en las últimas semanas unos cursillos específicos para aprender el funcionamiento de una aplicación móvil creada expresamente porque la transmisión de información y la recogida de la misma sea más ágil, y del mismo modo se reduzca la burocracia que representa tener que almacenar y entregar físicamente los tickets de compra, por ejemplo. De hecho, el B-MINCOME representa múltiples iniciativas pioneras, que nunca se han desplegado antes en la ciudad, y la aplicación móvil para facilitar la comunicación entre los y las profesionales de los servicios sociales y las personas beneficiarias es una de ellas.