Música para bebés y los más pequeños

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Las escuelas de música municipales,a través del programa Música per a nadons i per als més petitons, organizan cursos de estimulación afectiva mediante la voz y el contacto de los más pequeños con sus papás.

  • "Ballmanetes", para niños y niñas de 2 a 11 meses
    Vivir la música desde muy pequeños constituye un punto de partida privilegiado en la educación infantil; los pequeños inician el descubrimiento de su cuerpo, del lenguaje oral, de la danza, del ritmo, del movimiento, de la música; aprenden a sentir, a percibir y, poco a poco, a expresarse. Mediante carantoñas y juegos de falda, canciones, danzas, instrumentos y juguetes de sonido, se consigue que los bebés y los más peques reciban una estimulación afectiva única a través de la voz y el contacto con el cuerpo de sus papás.
     
  • "Arri, arri, tatanet", para niños y niñas de 12 a 23 meses
    A partir de un año los niños y niñas inician una etapa en la que ganan autonomía día a día y pueden manifestar cada vez con mayor claridad lo que sienten y quieren. En esta edad, a través de juegos danzados, canciones y música, podemos profundizar en todos los aspectos de concentración y expresión, atención a una música, a unos movimientos, a una secuencia ordenada, a un texto, a un vocabulario, a un final siempre diferente.
     
  • "Salta Miralta", para niños y niñas de 2 a 3 años
    A los dos años, la capacidad que los niños tienen de cantar canciones potencia y acelera enormemente el proceso de articulación del habla, dada la relación existente entre el lenguaje verbal y el lenguaje musical. Asimismo, tienen la autonomía suficiente para realizar danzas o juegos de movimiento organizados de forma colectiva, incorporando así la relación con los demás niños, por lo que, sin dejar de profundizar en la relación afectiva entre adulto y niño, también podremos favorecer la relación de grupo a partir de la estimulación musical.
     
  • "Sol Solet", para infantes de 3 años y "Virolet" para niños y niñas de 4 años
    La música es un lenguaje que nos permite compartir y expresar vivencias, sensaciones y emociones. Desde muy pequeños el mundo afectivo y sensorial es de vital importancia para el desarrollo adecuado de las capacidades del niño. Por eso la música es una herramienta muy valiosa que hay que trabajar en estas edades temprana.

A través de canciones, juegos de ritmo, pequeñas danzas y audiciones, favorecemos el desarrollo global de los niños y niñas: trabajamos la memoria, la creatividad, el oído, el habla, la atención, la motricidad, el sentido rítmico, la expresión y el gusto estético.

En un ambiente de seguridad fomentado por la presencia de un adulto de confianza, el niño puede ir desarrollando su socialización y autonomía. A partir de los recursos y estrategias metodológicas propuestos, los padres y las madres pueden continuar compartiendo estos aprendizajes en su núcleo familiar.

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