Barcelona, ciudad patrimonio

La ciudad de Barcelona es apreciada internacionalmente por la calidad de su paisaje urbano, del que el patrimonio es un componente central, vertebrador, esencial. Ahora, la ciudad se encuentra ante la necesidad de redefinir qué se considera patrimonio, más allá del tradicional concepto monumental, singular, para incorporar también el patrimonio popular, el patrimonio obrero y urbano, el que crea un vínculo sentimental con la vida cotidiana y que es esencial para mantener una identidad integradora en los barrios y en la ciudad.

Por todo eso, la medida de gobierno “Barcelona, ciudad patrimonio” materializa una nueva política patrimonial que parte de un modelo de ciudad de futuro basado en la reutilización bien pensada y bien hecha del medio construido, que deje atrás el concepto tradicional de crecimiento urbano basado en la ocupación de nuevos terrenos.

Por un lado, la medida fomenta la valorización y preservación de los atributos arquitectónicos, naturales y ambientales que aportan valores de memoria de la ciudad y los significados colectivos del paisaje urbano. Por otro, impulsa una nueva actitud que valorice lo construido y priorice la reutilización y regeneración de edificios y conjuntos existentes, como mecanismo de eficiencia de los recursos existentes y ahorro energético.

Se trata de cambiar un antiguo paradigma y, en lugar de agilizar el derribo, agilizar la rehabilitación conectando con un modelo de ciudad más justa, vecinal, integradora y sostenible.

La medida de gobierno articula esta labor general a través de seis objetivos fundamentales:

1. Despliegue de nuevos instrumentos y mecanismos que permitan detectar valores patrimoniales, empezando por una actualización del catálogo y potenciando los recursos de la Administración.

2. Impulso de nuevos instrumentos normativos de protección y conservación de los valores patrimoniales.

3. Creación de programas de intervención y mejora del patrimonio construido.

4. Ampliación de los equipos municipales dedicados a la gestión y la protección del patrimonio.

5. Favorecimiento de la generación de nuevos espacios de interacción entre la ciudadanía y la Administración respecto a los temas patrimoniales, tanto en la vertiente técnica como en la cultural.

6. Habilitación de nuevos mecanismos de divulgación de los valores y elementos patrimoniales de la ciudad que favorezcan la cultura y el turismo sostenible.

Con la consecución de los objetivos indicados, Barcelona podrá posicionarse como referente internacional respecto a las políticas patrimoniales en un momento en que la ciudad tiene delante el relevante compromiso internacional representado por la capitalidad mundial de la arquitectura del 2026.

 

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