“La finalidad última es estar al servicio de aquellas entidades de la ESS que tienen proyectos económicos y sociales transformadores”
Entrevistamos a Raimon Gassiot, coordinador de la cooperativa Coop57
En el marco de la campaña “Con la ESS todo puede cambiar”, una iniciativa que descubre las muchas propuestas que la Economía Social y Solidaria pone al alcance de la ciudadanía, y aprovechando que el mes de octubre se dedica a las finanzas éticas, entrevistamos a Raimon Gassiot, miembro de la coordinación colegiada de Coop57. Nos habla de cómo funciona esta cooperativa y del acuerdo con el Ayuntamiento de Barcelona que permitió crear el Fondo Municipal para el Fomento del Acceso a la Financiación de Proyectos de Economía Social y Solidaria de Barcelona. Se trata de un fondo de crédito municipal para financiar nuevos proyectos y nuevas líneas de actividad de empresas del ámbito.
¿Puedes empezar explicando qué es Coop57 y por qué se creó?
Coop57 somos una cooperativa de servicios financieros éticos y solidarios y nos dedicamos a recoger el ahorro popular para financiar exclusivamente entidades de economía social y solidaria. Hay que destacar que no somos un banco y funcionamos con criterios diferentes. El primero es que no tenemos clientes, solo trabajamos con nuestras socias y el vínculo que establecemos con ellas no es un vínculo comercial, sino la prestación de un servicio. La finalidad última es estar al servicio de aquellas entidades de la ESS que tienen proyectos económicos y sociales transformadores. Y todo lo que hacemos, lo hacemos por un acuerdo entre las socias. Es una entidad autorregulada y autogestionada, y establecemos los precios y los tipos de interés por acuerdo entre las socias de manera democrática.
¿Y cuántas socias tenéis actualmente?
Somos unas 1.300 entidades socias de servicios, entidades de economía social y solidaria, y unas 6.000 personas socias colaboradoras, que depositan ahorros en Coop57.
¿En qué contexto y territorio nació la cooperativa?
Coop57 se creó en 1995. Inicialmente, era solo de ámbito catalán, pero a partir de 2005 el modelo se empezó a replicar en otros territorios del Estado español. Actualmente tenemos 7 secciones territoriales.
¿Cuál es vuestra incidencia en la ciudad de Barcelona?
Una parte muy significativa de la actividad y de nuestras socias está en Catalunya, entre un 65 y un 70%, y buena parte de estas tienen presencia destacada en Barcelona, sea con sede propia o con actividad relevante en la ciudad.
¿En qué contexto y cómo surgió la colaboración entre el Ayuntamiento de Barcelona y Coop57 para crear el Fondo Municipal para el Fomento del Acceso a la Financiación de Proyectos de Economía Social y Solidaria?
El año 2015, durante un encuentro de socias, debatimos los ejes estratégicos a impulsar y detectamos la necesidad de ser más proactivos en la promoción de nuevos proyectos de economía social y solidaria. A la vez, constatamos que la financiación de iniciativas de nueva creación comporta más riesgo que el de proyectos consolidados, cuya trayectoria y viabilidad ya se conocen. Ante esta realidad, vimos interesante impulsar una colaboración con administraciones públicas para compartir el riesgo de estos proyectos emergentes. Así empezaron las conversaciones con el Ayuntamiento de Barcelona, que culminaron con la firma del acuerdo a finales de 2016.
¿En qué consiste exactamente este fondo?
Coop57 creó una nueva línea de financiación de un millón de euros para entidades de nueva creación o nuevas actividades de economía social y solidaria en Barcelona. De manera mancomunada, se constituyó un fondo económico de 200.000 euros, con 100.000 aportados por el Ayuntamiento y 100.000 por Coop57, para cubrir la posible morosidad de esta línea. Así se puso en marcha este fondo municipal.
El fondo empezó a funcionar en 2017. ¿Cuántos proyectos se han financiado hasta ahora y cuál es el importe económico total destinado?
Hasta ahora, hemos concedido 341 préstamos por un importe total de 15 millones de euros. A pesar de que la línea inicial era de un millón, su buena acogida nos llevó a hacer nuevas aportaciones al fondo y ampliar la capacidad. Además, el retorno constante de los préstamos, con una morosidad muy baja, ha permitido liberar recursos y continuar financiando nuevos proyectos, hecho que explica el alcance logrado. Todo esto ha permitido alcanzar esta cifra.
¿La línea de financiación se pensó exclusivamente para entidades de nueva creación y nuevas líneas de actividad?
Inicialmente, la línea era solo para nuevos proyectos, pero con la Covid vimos que las entidades de ESS estaban muy afectadas por el contexto de la pandemia e incluimos financiación para estos casos. Más tarde, se abrió también a proyectos de reactivación económica, y con el tiempo hemos ido ampliando las casuísticas, adaptándonos de manera flexible a las necesidades de las entidades. Por ejemplo, durante la inflación y la subida de precios energéticos.
¿Qué criterios de sostenibilidad y de responsabilidad social y laboral han de cumplir las entidades que solicitan financiación?
El primero, un requisito básico, es que tienen que ser proyectos con un impacto claro en la ciudad de Barcelona. El segundo, que tienen que ser solo entidades de ESS: cooperativas, asociaciones, fundaciones y empresas de inserción fundamentalmente. Pero, además, queremos que su actividad sea compatible con la gestión democrática, la aplicación equitativa de la riqueza generada, la equidad de género y la cooperación con criterios feministas. Si constatamos que una entidad no está alineada con esto, no la admitiremos.
¿Qué tipo de proyectos predominan y de qué sectores?
Afortunadamente, la economía social y solidaria en Barcelona es muy rica y diversa, y ha experimentado un crecimiento importante desde 2017. Por forma jurídica, diría que las cooperativas tienen un peso muy importante, especialmente las de trabajo asociado, pero también hay mucha presencia del tejido asociativo.
Hay una gran variedad de ámbitos: restauración, cultura, iniciativas sociales y de atención a las personas, inserción laboral, lucha contra la exclusión, comunidades LGTBI+, movilidad sostenible…, así como asociaciones de vecinos, ecologistas y feministas.
El abanico es realmente amplio…
Es muy plural y diversificado. Creo que por eso nos tendríamos que felicitar. Desde el ámbito de la ESS, se está dando respuesta a sectores muy diferentes, y esto enriquece.
¿Qué instrumentos financieros ofrecéis a través del Fondo?
Básicamente, son préstamos de inversión y préstamos vinculados a necesidades de financiación de la actividad ordinaria, que sería más tesorería.
¿Cuántos puestos de trabajo nuevos se han creado?
Entre los nuevos y los que se han preservado gracias a la financiación, en total más de 1.600.
Desde el sector de las finanzas éticas, ¿cuáles son los grandes retos que ves para la financiación de proyectos de ESS en Barcelona en los próximos años ?
Hay varios elementos a tener presentes. Nos encontramos en un contexto socioeconómico internacional de profunda incertidumbre, con factores como el ascenso de la extrema derecha que nos puede afectar en cualquier momento. Ante este escenario, es esencial que las entidades de economía social y solidaria no solo puedan iniciar nuevos proyectos, sino que también dispongan de resiliencia y herramientas de financiación adecuadas. Las finanzas éticas es estar a su lado, saber captar sus necesidades y poder dar respuestas a medida. Tenemos que ser flexibles, porque hay situaciones que se pueden prever, pero otras no.
¿Qué recomendarías a las entidades que estén considerando solicitar financiación a través del Fondo?
Que no tengan miedo y vengan a hablar con nosotros. A veces, las entidades tienen muy claro qué necesitan, y podemos compartir inquietudes y problemáticas. Y, a partir de aquí, ver cómo las podemos ayudar a construir una solución financiera. La valoración que hemos tenido por parte de las entidades es muy buena. Además, junto con el Ayuntamiento hemos sido capaces de adaptar este fondo a las necesidades reales. Por lo tanto, que nadie piense que aquí encontrará un banco que les diga “tengo este producto financiero y es el que necesitas”. En Coop57 es al revés: queremos saber qué necesita el proyecto y, en función de esto, buscar la solución más idónea.
Finalmente, ¿qué mensaje querrías transmitir a la ciudadanía sobre la importancia de la financiación ética y solidaria en la transformación social de la economía?
Si no tienes herramientas de financiación, es muy difícil poder desarrollar proyectos en el ámbito de la ESS. Por suerte, la economía social y solidaria ha crecido mucho, tenemos muchos más proyectos y un nivel de ambición más grande. Por lo tanto, las necesidades de financiación son también más elevadas. La capacidad que tenemos las entidades de dar respuesta a esto dependerá de si la ciudadanía confía en nosotros y deposita sus ahorros en las finanzas éticas. Hagamos un llamamiento a todo el mundo: depende de dónde pongan su dinero, servirá para una cosa u otra. Por ejemplo, para financiar armamento o para financiar proyectos arraigados en el territorio con valores de la economía social y solidaria.