¿Cómo podemos asegurar un uso adecuado de las plazas reservadas de estacionamiento?

Publicación de la licitación

EL RETO

Con el objetivo de convertirse en una ciudad más accesible e inclusiva para todo el mundo, Barcelona quiere garantizar un reparto equitativo del espacio público. La transformación de Barcelona hacia una ciudad más sostenible, accesible e inclusiva requiere la reducción de los espacios destinados a los vehículos de uso particular, al mismo tiempo que garantice alternativas sostenibles para la movilidad.

Durante esta transición hay que contar con un sistema más eficiente de control del estacionamiento en la calzada para garantizar una cohabitabilidad adecuada en el espacio público y satisfacer las necesidades de la ciudad y de sus habitantes, especialmente de aquellos colectivos más vulnerables. En este sentido, es necesario asegurar el cumplimiento en la ocupación correcta de plazas públicas de estacionamiento, principalmente de las que están reservadas a las personas con movilidad reducida.

El sistema de ordenación integral del estacionamiento en la calzada (AREA) se configura en diferentes tipos de plazas de estacionamiento en la ciudad de Barcelona: para personas con movilidad reducida, distribución urbana de mercancías, taxis, ambulancias, policía, servicios oficiales, Bicing, residentes, áreas verde y azul. Durante los últimos años, ha habido un aumento del número de plazas de estacionamiento reservadas debido a la aparición de nuevas necesidades (plazas multidisciplinarias, vehículos de movilidad compartida, puntos de recarga de vehículos eléctricos, etcétera).

Actualmente, la verificación del estacionamiento correcto de vehículos en plazas reservadas se realiza a través de sistemas de identificación y control por parte de la Guardia Urbana y los agentes municipales, quienes, en caso de necesidad, activan el servicio de grúa municipal para la retirada del vehículo infractor. Este formato genera las siguientes dificultades:

  • La identificación legal de los vehículos no se puede corroborar de manera inmediata y se basa en listas periódicas de relación de vehículos.
  • Debido a la capacidad del sistema y de sus procesos, la resolución de la infracción no puede ser instantánea.

En este sentido, Barcelona necesita identificar soluciones innovadoras de base tecnológica que permitan mejorar la gestión y verificación inmediatas en el estacionamiento de vehículos en plazas de estacionamiento públicas. Esta solución permitiría que la grúa municipal o el sistema de sanción actuaran inmediatamente, lo que disminuiría los viajes fallidos y aseguraría el cumplimiento en el uso previsto de las plazas según AREA.

Un sistema con estas características generaría los beneficios siguientes:

  • Reducir emisiones contaminantes en la ciudad a través de la optimización de los viajes de las grúas municipales.
  • Fomentar un espacio público más accesible e inclusivo mejorando y garantizando la disponibilidad de plazas de estacionamiento destinadas a usos, necesidades o colectivos específicos.
  • Disminuir el número de infracciones en el estacionamiento de vehículos y promover comportamientos cívicos.
  • Mejorar la eficiencia en la gestión de los recursos públicos, así como su control.

El reto se aplica a toda la ciudad de Barcelona y, además, es aplicable a cualquier otra ciudad.

Con este proyecto se dará respuesta a los siguientes objetivos de desarrollo sostenible (ODS):

  • 10. Reducción de las desigualdades
  • 11. Ciudades y comunidades sostenibles
  • 16. Paz, justicia e instituciones sólidas

 

  • En Barcelona hay dos millones de desplazamientos diarios en vehículo privado, lo que supone un reto en el uso adecuado de las plazas de estacionamiento destinadas a necesidades específicas. Pese a que el objetivo para el 2024 es reducir el número de desplazamientos en vehículos de uso privado en un 25 %, todavía existe la necesidad de controlar el uso correcto de las plazas de estacionamiento.

    Actualmente, la ciudad dispone de 14.339 plazas reservadas para PMR (personas de movilidad reducida), 603 plazas para taxi, 316 para servicios oficiales (Generalitat, Ayuntamiento y cuerpo consular), 635 para autobuses, así como 54.221 plazas de estacionamiento (azules, verdes y exclusivas para residentes), y 86.945 plazas destinadas a otros usos (distribución urbana de mercancías, motos, autocares, etcétera).

    Esta situación es comparable a cualquier ciudad del mundo donde, para democratizar el espacio público, algunas plazas de estacionamiento se destinan a usos específicos y se restringe el acceso de vehículos a determinadas zonas y, por lo tanto, no se permite utilizar la calzada para cumplir los niveles de contaminación que establece la OMS o distribuir el espacio de los centros de la ciudad o de zonas con mucha atracción de una manera más equitativa. Por lo tanto, es imprescindible poder comprobar, en el mismo momento en que un vehículo estaciona en una plaza reservada, si está autorizado a hacerlo, con un sistema ágil y prácticamente automático y autónomo.

    Este problema se concentra principalmente en las grandes ciudades y, concretamente, en todas aquellas zonas con una densidad más elevada de uso del espacio público.

  • Barcelona busca soluciones innovadoras de carácter tecnológico o digital que permitan:

    • Garantizar que el espacio público sea inclusivo y accesible, mediante el control del uso indebido de las plazas de estacionamiento públicas.
    • Asegurar el buen funcionamiento del sistema integral de estacionamiento en la calzada y mejorar la satisfacción de sus usuarios.
    • Optimizar la gestión de los recursos públicos mediante la mejora en la eficiencia de los sistemas de control y sanción.

    Se valorarán positivamente los proyectos que:

    • Preferiblemente, no requieran la instalación de equipos de comunicación específicos en la vía pública, sino que utilicen redes de comunicación ya existentes (por ejemplo, utilizando dispositivos propios de los usuarios). Si fuera necesaria alguna instalación, hay que asegurar que esta sea sencilla, que se le dé mantenimiento y se garantice un mínimo de 5 años de funcionamiento óptimo.
    • Prevean mecanismos para evaluar, cualitativa y cuantitativamente, cómo mejorar la ocupación del espacio público, la sostenibilidad económica de los servicios públicos y el índice de satisfacción de la ciudadanía.
    • Sean viables tanto económica como técnicamente y que sean fácilmente aplicables al resto de las plazas de estacionamiento de la ciudad, así como en otras ciudades.

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