LA ENTREVISTA | Hifsa Butt: “Cada vez más se está resaltando que las mujeres también podemos jugar a críquet”

03/07/2019 - 15:24

Hifsa es una de las jugadoras del equipo de críquet femenino del Poble-sec; también es árbitra y entrenadora de un equipo de niños y niñas.

En esta segunda temporada que justo acaba, Hifsa y sus compañeras han competido contra los equipos de Les Dunies (Besòs y el Maresme), el Poble-sec, el Raval y Trinitat Vella. Con Hifsa conversamos sobre un deporte que cada vez está teniendo más espacio y visibilidad en la ciudad.

¿Qué es el críquet?

El críquet es un deporte de bate y pelota, en el que se enfrentan dos equipos de once jugadores cada uno, aunque en nuestro equipo somos ocho jugadoras, jugamos al críquet 8 o críquet sala. El juego consta de diversos turnos de bateo durante los cuales, alternativamente, uno de los equipos intenta ganar puntos mientras el otro  intenta impedirlo.

El equipo que batea está formado por dos personas y el equipo defensor por un lanzador y por el resto de los jugadores que defienden el campo. Uno de los  bateadores debe lanzar la pelota lo más lejos posible para que le dé tiempo a ambos bateadores correr al otro extremo, antes de que la pelota sea devuelta a cualquiera de los extremos.

El material principal es el bate de criquet, la pelota y dos wicket, compuesto por tres palos verticales. Se parece un poco al béisbol, aunque en el críquet hay un bate y el campo es más grande y en vez de correr por todas partes, los dos compañeros tienen que hacer una carrera paralela. Se puede eliminar al contrincante cogiendo la pelota al aire.

En nuestro equipo, todas las defensoras acabamos lanzando y las bateadoras van cambiando para que podamos batear todas. Pero en el criquet profesional, con once jugadores los bateadores se quedan hasta que son eliminados. Los partidos de los equipos profesionales pueden durar días pero en el críquet sala lo hemos adaptado a dos horas.

 ¿Cuándo empezaste a jugar a críquet?

Empecé hace tres años, cuando estaba cursando cuarto de la ESO. Estábamos en clase y nuestro profesor de educación física nos preguntó si nos parecería bien jugar a críquet. ¡Nos sorprendió muchísimo! Y todas respondimos que sí.

¿Antes de unirte al equipo estabas familiarizada con el críquet?

Sabía lo que era el críquet y conocía las normas básicas. En el Paquistán, el críquet es tan valorado como aquí el fútbol. Desde siempre, en mi casa, mis padres y hermanos hemos mirado los partidos en la televisión y, por lo tanto, ya tenía una idea de cómo era.

Pero nunca había jugado de forma organizada, con una entrenadora. De hecho, nuestra entrenadora, Rosario, como nosotras, tampoco tenía mucha idea de la reglamentación, así que entre todas leímos las normativas y pusimos en común todo lo que aprendimos.

Al principio, jugábamos a criquet en una pista de básquet pero era muy limitado, ya que para poder jugar a críquet se necesita un espacio más grande porque la pelota que se lanza con el bate va muy lejos. Hasta que, finalmente desde la FEEB (Fundación para el Deporte y la Educación de Barcelona) nos adecuaron una criquet sala, y adaptamos la normativa a este nuevo espacio.

De vez en cuando arbitras partidos. ¿Qué hay que hacer para poder arbitrar?

Si sabes la puntuación y las normas puedes arbitrar también. Por ejemplo, después del entrenamiento siempre hacemos un mini partido de lo que hemos aprendido en el entrenamiento y, como en un equipo sólo batean dos personas, y el resto del equipo está sentado, pues una de las que están sentadas cuenta la puntuación, hace de árbitro, y así tenemos una idea de cómo arbitrar. Por ejemplo, si juega el equipo de Raval contra Trinitat Vella, puede ser que me llamen para ir a arbitrar el partido.

Se trata de una iniciativa pionera en Cataluña. ¿El críquet femenino se ha extendido a otros lugares de España?

En Logroño, en Málaga y en Madrid hay un equipo de críquet femenino, más mayores que nosotras. En España es poco conocido pero poco a poco se van creando equipos. Desde  el CEEB (Consell de l’Esport Escolar de Barcelona) nos han dicho que si seguimos jugando bien, puede ser que se cree una federación catalana de críquet femenino, y así podríamos jugar contra equipos del resto de España.

¿Cómo es el espacio público de la ciudad? ¿Os permite jugar al criquet?

Lo hemos adaptado, pero hacemos lo mejor posible para poder jugar. Hay un espacio específicamente de críquet en la ciudad que está en Montjuïc.

El críquet es el deporte nacional de Pakistán. ¿Todas las jugadoras sois de origen paquistaní?

No. Hay una chica española y el año pasado había chicas marroquíes. En los otros equipos de Barcelona, también hay chicas españolas, y marroquíes. Hay de todo un poco.

¿Y para tu familia qué significa que juegues al críquet?

Les gusta mucho y, a mi padre especialmente porque conoce mucho el críquet. Están contentos de que juegue y más viendo que también estoy arbitrando partidos y soy entrenadora. Algunas de mis amigas que antes venían a verme se han acabado animando y ahora forman parte del equipo.

¿Cómo crees que va a evolucionar la Liga Femenina de críquet?

Este último año ha habido un seguimiento más amplio y está llegando la voz a otras partes de Cataluña de la existencia de equipos de críquet femenino en Barcelona. Incluso, en el final de la Liga vinieron los periodistas y salió por la televisión y también me llamaron para ir a la radio. Es decir, se está moviendo más y resaltando que las mujeres también podemos jugar a críquet. Y es importante porque visualiza que la lucha feminista no es sólo de las europeas. También existe un movimiento de mujeres asiáticas.

Ya se ha consolidado el equipo de chicas y se está empezando a mover por toda España. Evidentemente, todo requiere su tiempo, pero este año ya ha habido una evolución muy grande. Creo que en el último año no se oía hablar del críquet, más que entre los cuatros equipos de Barcelona.