Los animales de compañía son una fuente de satisfacción y proporcionan muchos beneficios a sus propietarios. Sin embargo, tener animales de compañía exige cumplir una serie de compromisos, tanto con el animal como con la sociedad. Esta doble responsabilidad que tienen los propietarios —con los animales y con la sociedad— es lo que se conoce como tenencia responsable.

La tenencia de animales de compañía está autorizada en domicilios particulares siempre que se cumplan las condiciones higiénicas y sanitarias de mantenimiento, bienestar y seguridad para el animal y para las personas.

Desde la entrada en vigor de la nueva Ordenanza municipal de protección, tenencia y venta de animales, la cría de animales de compañía no está autorizada en domicilios particulares. El lugar donde esta se lleve a cabo será considerado centro de cría y, por lo tanto, estará sometido a los requisitos de estos centros.

Cuando se tiene un animal de compañía, es necesario alimentarlo adecuadamente, llevarlo a un centro veterinario como mínimo una vez al año y siempre que lo necesite, proporcionarle ejercicio diariamente, evitar que esté solo, no maltratarlo ni abandonarlo nunca y, sobre todo, quererlo.

Entre las responsabilidades de los propietarios destacan las siguientes:

Responsabilidades de los propietarios

Es imprescindible identificar el perro, el gato o el hurón con un microchip y con una chapa colgada en el cuello con los datos básicos para que pueda ser devuelto en caso de pérdida o robo.

Todos los animales deben inscribirse en el Registro censal municipal.

Deben alimentarse adecuadamente.

No está permitido utilizar collares de castigo, fuerza o estrangulamiento.

Hay que proporcionarles ejercicio diario.

Hay que evitar que estén solos más de 5 o 6 horas seguidas en casa. Los animales necesitan afecto.

No se puede maltratarlos ni abandonarlos nunca.

Hay que llevarlos al veterinario como mínimo una vez al año y siempre que lo necesiten.

La esterilización de perros y gatos es una forma efectiva de evitar la superpoblación y los abandonos como consecuencia de nacimientos no deseados.

Los excrementos, tanto en la vía pública como en las áreas de recreo, se tienen que recoger y tirar en el contenedor gris o en una papelera dentro de una bolsita.

Siempre que sea posible, hay que aclarar los orines del animal con agua.

  • Identificación y censo
  • Perros potencialmente peligrosos
  • Abandono y maltrato
  • Higiene y sanidad

La identificación electrónica de los perros, los gatos y los hurones es obligatoria y se lleva a cabo mediante la implantación de un microchip que se realiza en las clínicas o centros veterinarios (es un trámite desvinculado del Ayuntamiento de Barcelona). Los datos de identificación se envían al Archivo de Identificación de Animales de Compañía, gestionado por el Consejo de Veterinarios de Cataluña.

Una vez implantado el microchip, que lleva un código de identificación, y obtenido el documento sanitario, en Barcelona las personas propietarias de estos animales de compañía están obligadas a  a inscribirlos en el Registro censal municipal, en un plazo de tres meses desde la fecha de nacimiento o de treinta días desde la fecha de adquisición, cambio de residencia del animal o traslado temporal por un periodo superior a tres meses. Actualmente, en Barcelona, la inscripción en el censo es gratuita, ya que está exenta del pago de la tasa fiscal.

De acuerdo con lo que establece el Decreto legislativo 2/2008, de 15 de abril, por el que se aprueba el texto refundido de la Ley de protección de los animales, los datos de los censos municipales se traspasan a la Generalitat de Catalunya, que gestiona el conjunto de datos de identificación de los censos municipales de animales de compañía mediante un registro único, el Registro general de animales de compañía.

El Registro general de animales de compañía es público y puede acceder todo aquel que lo solicite, siempre que se respete lo que establece la legislación sobre el procedimiento administrativo y teniendo en cuenta lo que dispone la normativa sobre la protección de datos.

Por otra parte, aunque la ley no obliga a hacerlo con el resto de animales de compañía —es decir, todos los que no son perros, gatos ni hurones—, es recomendable inscribirlos por razones de seguridad de los animales (como medida de protección y ante una posible pérdida), ambientales y de control sanitario.

Si alguien pierde su animal de compañía, puede llamar al CAACB (934 283 125 y 934 284 417) o buscarlo  aquí.