Entrevista realitzada al taller de Nevenka Pavic, L’Hospitalet de Llobregat, el 30 de gener de 2020

Nevenka Pavic
Nevenka Pavic, L’Hospitalet, enero 2020

¿Cuál ha sido tu trayectoria en el mundo del mosaico?
Llegué por un encargo particular en Francia de alguien que quería un mosaico en su casa. Me encantó utilizar la técnica pero lo dejé allí. Hasta como diez años después, cuando me enteré de un encuentro internacional de mosaico urbano en Chile, en 2015. Me seleccionaron junto con más de setenta artistas de todo el mundo. A cada uno nos dieron un metro cuadrado de muro, era la fachada del ayuntamiento del municipio que nos estaba invitando que quedó luego decorada con la obra de los artistas. Cuando llegué, vi el desafío. Yo había hecho poca cosa pero llevaba más de veinte años trabajando como artista y sabía que lo podía hacer bien. El tema era “Magic Garden”. Había llevado mucha pieza en cerámica hecha por mí que incluí en el mosaico. Quedó hermoso. Conocí a mucha gente y comencé a darme cuenta que esto era un movimiento más grande de lo que pensaba. La gente estaba interesada en venir a Barcelona para ver la obra de Gaudí. En esa época no era tan consciente del legado de Gaudí, aunque conocía su obra. Entonces empecé a interesarme, tomé consciencia de lo que había en Barcelona.

¿Cuál es tu formación?
Estudié Bella Artes en Chile con especialización en escultura y grabado. En los últimos años de escultura hice un curso de cerámica que me encantó. Comencé a formarme por mi cuenta, empecé a trabajar de ayudante gratis, construí mi propio horno y comencé a hacer cerámica de manera autodidacta.

¿Cuándo llegaste a Barcelona?
En el año 2000. Cuando terminé de estudiar en Chile gané un premio, con ese dinero me fui un año a México. Volví a Chile y después de seis meses me vine para acá. Yo vine de paso y me terminé quedando porque encontré este local.

Nevenka Pavic
Mosaico de La Escocesa

Cuéntanos sobre tu obra en mosaico.
El mosaico es una línea que tengo dentro de mi obra como artista. Trabajo mucho con el sincretismo, este choque de dos culturas que se tienen que encontrar y convivir. Como mi origen es chileno, al comienzo me inspiraba mucho en el arte precolombino. A medida que voy viajando, voy incorporando cosas, pero siempre dentro de esa temática.

Un amigo que organizaba el festival de murales en La Escocesa, vio mi mural en Chile y me invitó al festival. El tema del mosaico de La Escocesa fue libre pero tenía muy pocos medios para realizarlo. Fue un proyecto comunitario. Una pared de veinte metros cuadrados, mi primera gran obra. Hice algo medio figurativo con personajes que están invitando a crear, que van diciendo frases, citando artistas que me gustan. Ya que La Escocesa es un centro de creación artística, quise encontrar una coherencia entre el mural y el lugar donde está situado.

Después vino la Santa Estación, luego unas piezas que hice en la India y después el mural de la bienal de Miramar, en Argentina, en abril de 2019. Nos dieron siete días para hacer un mural de un metro por cinco. El tema era “viento, creación en movimiento”. Llevamos algunas piezas hechas. La bienal es cada cuatro años y en estos últimos cuatro años han recuperado un parque que estaba en desuso, lo han activado con obras de arte, lo han puesto bonito y ahora van las escuelas a hacer visitas, la gente va a tomar el mate, a pasar la tarde. Esos son ejemplos de cómo el arte puede cambiar los espacios públicos, transformarlos en un bien para la comunidad.

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La Santa Estación, tótem de Santa Eulalia

¿Cómo nace la Santa Estación?
Esta obra es un encargo que me hace el Distrito 3 del Ayuntamiento de L’Hospitalet, donde tengo el taller. Pero sale un poco de mi insistencia en pedirles que me den algún sitio para hacer un mosaico. Yo venía empapada de todas las experiencias previas, también había ayudado a Carrie Reichardt en Londres a mosaiquear su casa de Chiswick. Después de varios meses de conversación, me proponen de repente hacer las columnas del metro. ¡Para mi eso era un sueño! Es un espacio que yo he visto durante veinte años súper degradado, queda en un lugar muy visible para la comunidad, [a la salida de la estación de metro Santa Eulalia]. Me pareció un desafío súper interesante. Me dieron completa libertad. A partir de allí traté de encontrar una coherencia. Ya que son columnas, lo primero que me vino en mente es el tótem, una figura recurrente en mi trabajo. Dentro de estas 15 columnas definí que iban a haber 8 tótems y 7 jardines que acompañan los personajes. Al comienzo iban a ser 7 tótems y 8 jardines, porque era menos trabajo. Pero vi un documental de Gaudí un día y decían que, para él, el numero 8 representa el número divino y 7 el número terrenal. A partir de esto decidí invertir.

 

La Santa Estación, tótem del aire

Luego decidí utilizar elementos de L’Hospitalet. Es un barrio que ha acogido inmigración desde sus inicios. Primero ha sido la inmigración española, luego del mundo. Para hacer algo coherente para tanta diversidad de personas pensé en inspirarme en los cuatro elementos, algo básico para todas las culturas. Está la tierra, el aire, el agua y el fuego. Pero me quedaban otros cuatro. Hice un tótem del amor, uno de la muerte. Rendí un homenaje a Gaudí y uno a la Santa Eulalia, la santa del barrio. Fue todo improvisado. Es la manera en que yo trabajo porque la mitad del material es reciclado. No se con qué material me voy a encontrar. Muchas veces las mismas cosas recicladas ya tienen un dibujo que a mi me gusta, entonces me ayuda a dar cierto protagonismo, a enfatizar ciertas partes. El trabajo es muy espontáneo.

¿Has tenido feedbacks?
¡No paro de tener feedbacks! Es impresionante. ¡Me pasan las cosas más insólitas estando en cualquier lugar! Diciendo que hago mosaico, me preguntan “¿eres tú la de las columnas?”. La gente lo ha visto, lo ha fotografiado, todos me dicen cosas lindas del proyecto. Los diez días de trabajo que nos tomó poner la obra in situ, la gente no paraba de decirnos cosas bonitas, agradecer que estuviéramos haciendo eso en ese lugar tan degradado. A parte de mejorar el lugar, le pusieron más luz y hay menos delincuencia.

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Piezas de cerámica y vidrio para la Yemayá

¿Qué materiales utilizas?
El hecho de ser ceramista como parte de mi formación enriquece mucho el mosaico. Yo puedo hacer mis propias piezas y eso le da particularidad a mi trabajo. Por un lado ocupo azulejo que compro, por otro lado ocupo mucho azulejo que reciclo, que me donan. Fomentamos la reutilización. Dentro de las piezas que hacemos en el taller, trabajamos la cerámica a alta y baja temperatura en función de lo que queremos. Uso mucha pieza que hago con moldes de galletas. Hacemos todo el proceso, la pintura y las dos horneadas. Luego hay piezas que hago con vidrio y cerámica. Por ejemplo el tótem dedicado al agua, la Yemayá, está hecha con piecitas de cerámica con cristal, como si fueran gotas de agua que salen de la ola.

En este proyecto también colaboró el taller de Cerámica Sot. Todas las taras que no pueden utilizar me las donaron. Me vino genial porque tuve piezas súper bonitas para enriquecer este trabajo con piezas que, además, ¡han sido utilizadas en la obra de Gaudí! El tótem de la tierra tiene las rajoles de la Casa Vicens con el clavel chino blanco y verde. El sombrero que lleva el tótem de Gaudí es la Casa Batlló. Me la dieron bizcochada y es Vicens, un señor jubilado que colaboró con nosotros que la pintó.

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Imágenes de Gaudí realizadas con la técnica de la calca cerámica, Santa Estación

Dentro de las técnicas que usamos también está la calca cerámica. Es la transferencia de imágenes a una calca que luego se pasa a una cerámica y ésta se vuelve a hornear a 900 grados. Lo interesante es que podemos relatar imágenes específicas. En la Santa Estación hicimos una experimentación con la imagen de Gaudí. La gente reconoce a Gaudí por haberlo visto en libros. El hecho de que esté inserto en una obra de homenaje a él le da una relevancia de lectura muy interesante. La interacción del público con la obra es muy importante.

¿Y el material que no se ve, el mortero?
Utilicé el mortero Mapei para exterior, para piscina, el que aguanta todo. Un cemento cola que ya viene preparado. No usé borada, usé el mismo cemento del mortero porque tenía juntas de distintos tamaños y alturas.

¿Los tótems están hechos en taller con la técnica indirecta?
Sí, están hechos en taller pero enganchándolos directamente sobre la malla, utilizando un poquito de pegamento de contacto, de neopreno. No está hecho con la técnica indirecta al revés. Yo tengo el patrón del tótem en papel, pongo un plástico encima, pongo la malla y pegamos las piezas. Luego el mosaico se corta en trozos para que no se deforme y se va ensamblando como un puzle in situ.

Nevenka Pavic
La Santa Estación, tótem del amor

En tus obras también incorporas mensajes escritos. ¿Qué transmiten?
Sí. Me gusta mucho jugar con las palabras, con los textos dentro del mosaico. Como con el mosaico, que son un montón de piezas pequeñitas que arman un todo, estas frases las puedes hilar, interpretar como quieras y va formando este todo. Lo que me gusta es que da libertad para que la gente lo interprete a su manera. Tengo ciertas pautas, muchas veces hago homenajes a otros artistas dentro de esas frases, cito cosas de otra gente. Por ejemplo la frase “gentileza gera gentileza” es del Profeta Gentileza, un artista brasilero que tuvo una revelación y se puso a profesar la gentileza durante muchos años. Tenía una caligrafía muy particular, intervino en muchos lugares de Río. Esto viene como un homenaje a él.

¿Cómo ves la evolución del mosaico aquí y fuera?
Creo que el mosaico es un arte muy diverso, muy amplio y con mucho futuro, sobre todo en los tiempos en que vivimos porque se puede fomentar el reciclaje. Es una súper técnica para intervenir espacios públicos que a la vez perdura en el tiempo porque en la sociedad de consumo en la que vivimos es todo efímero. Por otro lado creo que hay un mundo internacional del mosaico que nosotros desconocemos bastante: bienales, simposios y proyectos de arte comunitario que han transformado barrios, como lo que han hecho Lily Yeh o Isaiah Zagar en Philadelphia. Hay muchos ejemplos de cómo el arte del mosaico puede cambiar comunidades, puede transformar la arquitectura y los espacios públicos, utilizando las tres erres: reducir, reutilizar y reciclar. Le veo mucho futuro pero me gustaría que ese futuro estuviera en Barcelona. Creo que con toda esta historia que tenemos, el trencadís, la obra de Gaudí, no puede ser que nadie haya continuado ese legado de una manera más contemporánea, haciendo propuestas más frescas.

¿Qué crees que se necesitaría para eso?
Más visibilidad en el espacio público, hacer algunos encuentros en los que nos podamos comunicar, hacer más grande la red.

Más información sobre Nevenka Pavic
La Gloria Factoria de Arte [En línia]
La Santa Estación [En línia]

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