El Museo Marítimo de Barcelona acogió el 14 de noviembre de 2017 la Jornada de Protección de Migración de los Cetáceos en el Mediterráneo, donde se denunció el riesgo de los cetáceos en el Mediterráneo, a raíz de la comunicación acústica causada por la acción humana.

La jornada se centró en analizar el corredor de migración de cetáceos del Mediterráneo y el problema de la contaminación acústica submarina a causa de proyectos de extracción de crudo de las empresas petroleras.

Actualmente hay una serie de proyectos de prospecciones de hidrocarburos en la demarcación marina levantina-balear con el objetivo de extraer petróleo o gas en el subsuelo marino, en aguas profundas, por medio de plataforma petrolera en alta mar.

Aparte del riesgo de vertido de crudo, que sería una catástrofe medioambiental de graves efectos por las características de nuestro mar, estos proyectos también afectan a la actividad económica tradicional, como la pesca, y a zonas de ecosistemas frágiles actualmente protegidas o en vías de protección.

Además, en la primera fase de estos proyectos de extracción, se genera un tipo de explosión que emite ondas acústicas de enorme intensidad y frecuencia, con un nivel de ruido en el medio marino de 10.000 a 100.000 veces mayor que el motor de un avión a reacción. Este nivel sonoro generado dobla el umbral del dolor del ser humano y produce daños fisiológicos irreversibles en cetáceos, tortugas, peces e invertebrados, e incluso su muerte.

Uno de estos “puntos negros” de ruido submarino es el corredor de migración de cetáceos del área marina localizada entre las costas de las Islas Baleares, Cataluña y la Comunidad Valenciana, entre el golfo de Valencia y el golfo de León, sobre el que se centró la jornada, con el objetivo de contribuir a una mayor concienciación y sensibilización pública sobre la necesidad de proteger nuestros ecosistemas marinos de las diferentes y graves amenazas que ponen en riesgo su viabilidad, como son las prospecciones petroleras y la contaminación acústica submarina, entre muchas otras.

La jornada contó con la participación de Marc Garcia, director de la Oficina Estratégica del Plan del Delta del Llobregat, responsable de la elaboración del Plan estratégico de los espacios litorales de Barcelona; Xavier Durán, periodista científico en TV3, especializado en ciencia y medio ambiente; Álex Aguilar, de la Universidad de Barcelona; Txema Brotons, de la Asociación Tursiops; Raül Luna, de Alianza Mar Blava; Eduard Degollada, de la Asociación Edmaktub; Joaquín Elcacho, periodista especializado en medio ambiente y ciencia, coordinador del canal Natural, de LaVanguardia.com (edición digital del diario La Vanguardia); Natacha Aguilar, de la Universidad de La Laguna; Sigrid Lüber, de OceanCare; Simone Panigada, presidente del Comité Científico del tratado ACCOBAMS; y Michel André, de la Universidad Politécnica de Cataluña.

     

El corredor de migración de cetáceos, bajo amenaza

Este corredor se encuentra seriamente amenazado por el proyecto de sondeos acústicos (adquisición sísmica) de la compañía Spectrum Geo Limited, en el mar Balear, así como por los permisos de investigación de hidrocarburos “Nordeste 1” a “Nordeste 12”, solicitados en el golfo de León por la compañía Capricorn Spain Ltd (filial española de la petrolera Cairn Energy), y el denominado Medusa, solicitado por Repsol, Cepsa y otras dos compañías petroleras ante las costas de Tarragona.

Las superficies de actuación se superponen especialmente en gran medida con el corredor; por lo tanto, si se autorizan estos proyectos, se generaría un impacto ambiental crítico e irreversible sobre estas poblaciones de cetáceos.

El corredor de migración de cetáceos fue propuesto como zona especialmente protegida de importancia para el Mediterráneo (ZEPIM) del Convenio de Barcelona en el estudio científico desarrollado bajo el “Proyecto Mediterráneo para la identificación de las áreas de especial interés para la conservación de los cetáceos en el Mediterráneo español”, del Ministerio de Medio Ambiente.

El entonces Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente (MAGRAMA), tal como le solicitaron la Alianza Mar Blava y el Gobierno balear, inició en el año 2016 los trámites para la declaración de este corredor como ZEPIM en la Conferencia de las Partes del Convenio de Barcelona, que tendrá lugar en diciembre de este año.

La Comisión Europea ha dado su apoyo explícito a esta iniciativa para la designación de una nueva ZEPIM en el corredor mediterráneo, al considerarlo “de gran importancia para la protección de las especies marinas y para avanzar hacia el cumplimiento de los compromisos internacionales en materia de protección de la biodiversidad marina”, como consta expresamente en el escrito de fecha 23 de noviembre de 2015, de la Dirección General de Medio Ambiente de la Comisión Europea en la Consejería de Medio Ambiente, Agricultura y Pesca del Gobierno balear, y en la que la comisión expresa su confianza en que “en línea con los resultados y propuestas del Proyecto de identificación de las áreas de especial interés para la conservación de los cetáceos en el Mediterráneo español, y en vista de la importancia de este corredor para numerosas especies de cetáceos, España proponga próximamente su declaración como ZEPIM”.

Además, la declaración de esta ZEPIM ha sido apoyada por el pleno del Parlamento balear, el cual aprobó, de forma unánime, en la sesión plenaria del 16 de febrero de 2016, una declaración institucional al respecto.

Al Parlamento balear se han sumado la Generalitat de Catalunya, los consejos insulares de Mallorca, Menorca, Formentera e Ibiza, una quincena de ayuntamientos de las Islas Baleares y el Ayuntamiento de Barcelona, así como las más importantes ONG ecologistas de ámbito estatal (Amigos de la Tierra, Ecologistas en Acción, Greenpeace, Seo/Birdlife y WWF) y diversas sociedades científicas y de conservación de los mamíferos.

De forma más reciente, en marzo y mayo del 2017, respectivamente, también en el Congreso de los Diputados y el Senado han aprobado sendas proposiciones no de ley en apoyo de la protección del mencionado corredor como ZEPIM.

A pesar de ello, las amenazas antes mencionadas en forma de prospecciones de hidrocarburos sobre el corredor de migración de cetáceos, de excepcional importancia ecológica, siguen vigentes.

Dicho corredor es de un altísimo valor ecológico por albergar una gran diversidad de especies de cetáceos (incluyendo la segunda y la tercera especie más grande de la Tierra, los rorcuales y los cachalotes, así como el delfín mular y el delfín listado y especies de cetáceos buceadores de gran profundidad, como el delfín gris, el calderón común y el zifio de Cuvier, entre otros) y, además, es de especial relevancia por ser utilizado como zona de paso migratorio por el rorcual común hacia sus áreas de cría y alimentación en el norte del Mediterráneo. Todas estas especies han recibido ya estatus de protección por parte de diversos regímenes de conservación tanto nacionales como internacionales.

En efecto, este corredor de cetáceos abarca zonas de gran productividad primaria, por lo que es esencial para que las poblaciones migratorias de rorcual común puedan dirigirse en primavera al mar de Liguria a alimentarse de kril y, después, en otoño, volver por el mismo corredor, para dispersarse por el sureste de España y el norte de África. El mar de Liguria ha sido declarado santuario para cetáceos (Santuario Pelagos) y es la única reserva marina internacional mundial.

La contaminación acústica, también en el mar

En el agua, el sonido viaja cinco veces más rápido, y muchas veces más lejos, que en el aire. Ballenas, delfines, marsopas y otros mamíferos marinos han evolucionado para aprovechar este medio sonoro perfecto. Así como nosotros dependemos de la vista para sobrevivir, ellos dependen del sonido para buscar comida, encontrar compañeros y detectar depredadores.

Cada día, los cetáceos, los peces y otras especies marinas se ven amenazados por una cacofonía de ruido industrial procedente del transporte marítimo, la exploración sísmica de las prospecciones petrolíferas y el sonar naval utilizados en maniobras militares.

El progresivo agravamiento del nivel de ruido submarino en las últimas décadas en el Mediterráneo, a causa de la creciente interferencia humana en los ecosistemas marinos, pone en riesgo la supervivencia de las poblaciones de fauna marina, especialmente la de los cetáceos, como se evidencia en estudios científicos recientes.

Las conclusiones muestran el aumento de presión acústica en el ámbito subacuático y señalan las actividades de adquisición sísmica y de búsqueda de pozos de petróleo y gas como su principal causa. En el año 2005, el área mediterránea afectada por los sondeos acústicos era de un 3,8 %, mientras que en el año 2015 aumentó hasta el 27 % de la superficie.

Esta amenaza también ha sido reconocida por el Gobierno español, como miembro del ACCOBAMS (Acuerdo sobre la conservación de los cetáceos en el mar Negro, el mar Mediterráneo y la zona atlántica contigua), que fue adoptado en 1996 y ratificado por España en 1999.

En el citado informe se corrobora la necesidad urgente de adoptar medidas para establecer un registro de datos transparente sobre las fuentes de ruido antropogénico en el Mediterráneo y para reducir el problema de la contaminación acústica submarina.

Un significativo número de áreas en la cuenca mediterránea con importantes hábitats de cetáceos sufre una acumulación de actividades productoras de ruido submarino de origen antropogénico.

El problema del ruido submarino es todavía muy desconocido para la ciudadanía, ya que el imaginario común todavía identifica los mares como un mundo de silencio absoluto, pese a que este problema ambiental no ha hecho más que agravarse en las últimas décadas, debilitando la sostenibilidad de los ecosistemas marinos, ya de por sí muy amenazados por los vertidos tóxicos industriales, las mareas negras de petroleros y plataformas petroleras accidentadas, la sobrepesca, la acumulación de plásticos y demás basuras, ciertos efectos derivados de procesos relacionados con el cambio climático, etcétera.

La verdad es que el nivel de ruido de origen antropogénico en el medio marino aumenta a un ritmo alarmante. En algunas áreas, los niveles de ruido submarino se han ido duplicando década tras década durante los últimos sesenta años.

Desde el punto de vista científico, es cada vez mayor la preocupación por la proliferación del ruido, ya que representa una amenaza significativa para los ecosistemas marinos y para la supervivencia de mamíferos, tortugas, peces y otros animales que habitan los océanos.