Estrategia para la transición energética

Barcelona quiere caminar decididamente hacia la soberanía energética a través del suministro de energía 100 % renovable, con cero emisiones, democratizando su acceso y recuperando su gestión como servicio público.

En este sentido, la ciudad apuesta por reducir el consumo de energía mediante la eficiencia energética, el autoconsumo y el uso responsable de la energía con una máxima generación energética local utilizando recursos propios, ya sean renovables (el sol, el viento, la biomasa...) o residuales, y asegurar el suministro básico para todo el mundo.

El plan para la transición hacia la soberanía energética plantea reducir el consumo energético municipal un 10 %, instalar 25.000 nuevos puntos de luces ledes para llegar al 30 % del alumbrado de Barcelona, incrementar un 10 % la generación eléctrica con renovables en el conjunto de la ciudad y capacidad para suministrar electricidad limpia a 20.000 hogares. Otra de las medidas destacadas es la creación de un operador municipal.

El 22 de julio de 2016, el Plenario del Consejo Municipal debatió este plan que, con un presupuesto de 130 millones de euros, tiene entre las medidas prioritarias la rehabilitación de edificios para hacerlos sostenibles energéticamente.

Aumentar la soberanía energética del ámbito municipal y de la ciudadanía desde el conocimiento profundo de la ciudad y el aumento de cultura energética, con un suministro propio, la reducción del consumo y el aumento de la autoproducción.

Reducir el impacto ambiental derivado del consumo y la generación de energía: emisiones de GEH (cambio climático) y contaminación local.

Garantizar los suministros básicos a la ciudadanía, eliminando cortes de suministro y destinando recursos a reducir el consumo y aumentar el autoconsumo.

Fomentar el tejido económico y el empleo, a través de la redistribución de la riqueza, los nuevos modelos de gestión público-ciudadana y el fomento del empleo en una actividad económica propia.

Aumentar el liderazgo público y ciudadano en la gobernanza energética de la ciudad, y posicionar Barcelona como ciudad referente en política energética.