La ordenanza determina en qué condiciones pueden estar los perros en el espacio público. Indica que deben ir atados, excepto cuando están en equipamientos y espacios destinados a su recreo y socialización.

Estos espacios son las áreas para perros (AG), las áreas de esparcimiento de perros (AEG) y las zonas de uso compartido (ZUC) en franjas horarias, que se establecerán por decreto de Alcaldía.

Mientras este decreto no esté aprobado, los perros pueden ir sin atar siempre que obedezcan las órdenes verbales y estén bajo el campo de visión de la persona conductora.

En los parques urbanos (salvo las zonas de esparcimiento de perros) deben ir atados obligatoriamente (por requerimiento de la Ordenanza de medio ambiente del 2011). No obstante, no se permite la entrada en algunos jardines de carácter histórico o artístico que, vista su composición y especial fragilidad, requieren cierto cuidado para evitar su deterioro y ayudar a la protección de los elementos vegetales y patrimoniales. Esta prohibición está indicada en la entrada de los jardines.

Con respecto a los perros potencialmente peligrosos, siempre deben ir atados y con bozal (Ley 10/1999, de 30 de julio, sobre perros potencialmente peligrosos).

En los parques urbanos (salvo las zonas de recreo para perros) deben ir atados obligatoriamente (por requerimiento de la Ordenanza de medio ambiente del 2011). No obstante, no se permite la entrada en algunos jardines de carácter histórico o artístico que, vista su composición y especial fragilidad, requieren cierto cuidado para evitar su deterioro y ayudar a la protección de los elementos vegetales y patrimoniales.

Con respecto a los perros potencialmente peligrosos, siempre deben ir atados y con bozal (Ley 10/1999, de 30 de julio, sobre perros potencialmente peligrosos).