Teniendo en cuenta que, según el Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas, el año 2050 el 70% de la población vivirá en las ciudades, los sistemas de producción y de acceso a los alimentos que se utilizan en las ciudades tienen cada vez más peso a la hora de incidir en problemas tan graves como el hambre, la pobreza que sufre el ámbito rural o el cambio climático.

Conscientes de esta problemática, en octubre del 2015, Barcelona y más de un centenar de gobiernos locales de toda Europa firmaron el Pacto de política alimentaria urbana de Milán y se comprometieron a desarrollar sistemas alimentarios sostenibles, inclusivos, resilientes, seguros y diversificados. Este compromiso político a favor de una alimentación socialmente justa y ecológicamente sostenible (hacia el planeta y las generaciones próximas) acabó dando lugar a la Estrategia de impulso de la política alimentaria 2016-2019 del Ayuntamiento de Barcelona.

Desde entonces, Barcelona despliega una política dirigida a la soberanía alimentaria que permita transitar hacia un sistema alimentario sano, ambientalmente sostenible y socialmente justo.

La Administración local, la comunidad agrícola y las entidades sociales están poniendo en marcha un conjunto de propuestas y espacios para avanzar hacia este nuevo modelo agroecológico de soberanía alimentaria. Actualmente se están desarrollando acciones para dar visibilidad y apoyo a la comunidad agrícola y la agricultura urbana, dar a conocer y fortalecer alternativas de alimentación sostenible y proximidad (red de mercados municipales, comercio y restauración de proximidad, cooperativa de consumo, etc.) y para una política coproducida en colaboración con el sector agroalimentario vinculado a la ciudad.

Objetivos:

  • Extender la soberanía alimentaria en la producción, distribución y consumo.
  • Fomentar la producción agroecológica.
  • Impulsar los circuitos cortos de comercialización y la presencia del producto agroecológico y de proximidad en la red de mercados municipales.
  • Fomentar el consumo responsable y luchar contra el despilfarro alimentario.
  • Velar por la seguridad alimentaria.

Durante la Quinta Cumbre Anual de Alcaldes del Milan Urban Food Policy Pact del 2019, Barcelona fue designada para ser la sede de la cumbre internacional del 2021 del Pacto de Milán, y, por lo tanto, se convertirá en la capital de la alimentación sostenible.

La designación de Barcelona tiene su elemento central en la organización del Encuentro Mundial de Alcaldes del Pacto de Políticas de Alimentación Urbana de Milán durante el mes de octubre del 2021, pero se enmarca en un calendario de actos y acontecimientos en torno a la alimentación sana, justa y sostenible a lo largo del año.

Bajo el lema “Resiliencia creciente: sociedades de alimentación sostenible para abordar la emergencia climática”, la candidatura de Barcelona plantea una visión integral de la alimentación centrada en tres ejes clave: las dietas saludables, la alimentación sostenible como una oportunidad económica para el comercio de proximidad y el campesinado y la lucha contra el cambio climático.

Al mismo tiempo, la capitalidad quiere ser el momento culminante de un proceso de elaboración de la Estrategia alimentaria 2030 y la constitución de un Consejo Alimentario.

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