Activados 301 refugios climáticos para proteger a la ciudadanía del frío

07/01/2026 - 09:59 h

Infraestructuras. Equipamientos públicos y municipales, comercios y entidades ofrecen espacios con temperatura de confort para afrontar episodios de frío intenso.

Equipamientos públicos y municipales, comercios y entidades ofrecen espacios con temperatura de confort para afrontar episodios de frío intenso.

Con la llegada del invierno, Barcelona tiene activos hasta 301 refugios climáticos donde la ciudadanía puede resguardarse del frío. La red integra equipamientos municipales y diversos espacios públicos o privados, como bibliotecas, centros deportivos, mercados, museos o espacios de culto, que ofrecen una temperatura estable y zonas de descanso.

Pensados especialmente para personas que no pueden mantener el confort térmico en casa, estos espacios funcionan todo el año para hacer frente tanto al frío como al calor extremo. Actualmente, el 95,5 % de la población tiene un refugio a menos de diez minutos de casa, y más de la mitad a menos de cinco.

Los nuevos microrrefugios

Una de las principales novedades de esta temporada son los 53 microrrefugios: pequeños establecimientos de proximidad que proporcionan un espacio interior gratuito para hacer una pausa cuando el frío es más intenso.

A pesar de su medida reducida, garantizan un ambiente térmico adecuado y asientos disponibles, y en algunos casos también ofrecen agua o lavabo sin coste. Farmacias, librerías, tiendas de alimentación, herboristerías y locales de entidades se han sumado a estos gracias a campañas de informadores desplegadas especialmente en zonas con menos cobertura.

Dónde se encuentran

La ciudadanía puede consultar en la web municipal un mapa completo con la ubicación de los refugios, los horarios y los servicios que ofrecen, así como filtros para encontrar espacios accesibles, con lavabo o aptos para animales de compañía. Todos los equipamientos mantienen los usos habituales y están debidamente identificados en la entrada.

Barcelona es la ciudad del estado que tiene la red de refugios climáticos más extensa. Y se sigue ampliando, sobre todo en los barrios más vulnerables, con el objetivo de que en el 2030 todo el mundo pueda llegar a uno de estos espacios en menos de cinco minutos.