Canelones, el clásico de Navidad
En Navidad, hay platos que nunca fallan. Son recetas que pasan de generación en generación y que, año tras año, vuelven a ocupar un lugar central en la mesa. Los canelones son un buen ejemplo. Especialmente para el día de San Esteban, pero también durante todas las fiestas, este clásico de la cocina catalana simboliza el aprovechamiento y el placer de compartir.
Los canelones tienen su origen en los asados del día anterior, a menudo de carne de olla, pollo, ternera o cerdo, que se pican y se transforman en un relleno sabroso e intenso. Cada casa tiene su manera de prepararlos, con pequeños secretos y toques personales que los hacen únicos.
El valor del producto y la cocina lenta
Un buen canelón siempre empieza con un buen asado. La clave es cocinar la carne a fuego lento, con cebolla, tomate y un buen sofrito, dejando que los sabores se concentren y se mezclen sin prisas. Es esta cocción pausada la que da carácter al relleno y convierte los canelones en un plato delicioso.
La bechamel, cremosa pero ligera, es otro elemento esencial. Bien ligada, con el punto justo de nuez moscada, debe acompañar al canelón sin ocultar su sabor. Y, finalmente, el gratinado: dorado, crujiente e irresistible, que anuncia que el plato ya está listo para llegar a la mesa.
Para quien quiera prepararlos en casa estos días, compartimos una receta sencilla y clásica, ideal para seguir la tradición sin complicaciones:
Ingredientes (para 4-6 personas):
– 12 placas de canelones
– 300 g de carne de ternera
– 300 g de carne magra de cerdo
– 1 muslo de pollo
– 1 cebolla grande
– 1 tomate
– Aceite, sal y pimienta
Para la bechamel:
– 50 g de mantequilla
– 50 g de harina
– 500 ml de leche
– Nuez moscada
– Queso rallado
Elaboración:
- Sofreír la cebolla picada con un chorrito de aceite hasta que esté bien tierna. Añadir el tomate rallado y dejarlo cocer unos minutos. Incorporar la carne picada muy fina, salar y dejar que los sabores se integren.
- Hervir las placas de canelones según las indicaciones del fabricante, enfriarlas y rellenarlas con la mezcla de carne.
- Para la bechamel, fundir la mantequilla, añadir la harina y cocerla ligeramente. Incorporar la leche poco a poco sin dejar de remover hasta que quede una salsa fina; aromatizar con nuez moscada.
- Colocar los canelones en una bandeja, cubrirlos con la bechamel, añadir queso rallado y gratinarlos hasta que estén dorados.
Aunque los canelones tradicionales siguen siendo los más apreciados, hoy en día conviven con muchas otras versiones: de setas, de verduras, de pescado o incluso con toques más creativos. Una muestra de cómo la cocina navideña evoluciona sin perder la esencia, adaptándose a los gustos y nuevos hábitos, pero manteniendo el vínculo con la tradición.
Estos días previos a las fiestas, los mercados bullan de actividad. Es el momento de buscar los mejores ingredientes, dejarse asesorar y planificar los menús que compartiremos con familia y amigos. Preparar canelones es también una manera de vivir la Navidad, de cocinar pensando en los demás y de disfrutar del proceso tanto como del resultado.

Los canelones no son solo un plato: son recuerdos, reencuentros y ese aroma que de inmediato nos hace sentir que ya es Navidad. ¡Buen provecho!
