El roscón de Reyes: el dulce que corona las fiestas
El roscón de Reyes es mucho más que un dulce: es el protagonista indiscutible de la noche mágica del 5 de enero y el símbolo gastronómico que cierra el ciclo navideño. Esta corona de brioche decorada con frutas confitadas y azúcar que llega a nuestras mesas cada año, esconde siglos de historia, tradiciones y, por supuesto, la ilusión de encontrar la figura o el haba.
Orígenes e historia de una tradición milenaria
Los orígenes del roscón de Reyes se remontan a la antigua Roma, donde durante las Saturnales —las fiestas que celebraban el solsticio de invierno— se repartía un pastel redondo con higos, dátiles y miel. Dentro de este pastel se escondía un haba seca, y quien la encontraba era nombrado "rey de la fiesta" durante un día. Esta tradición pagana fue adoptada posteriormente por el cristianismo y vinculada a la Epifanía, la celebración de la llegada de los Reyes Magos de Oriente a Belén.
En la Cataluña medieval, el roscón ya formaba parte de las celebraciones del 6 de enero, evolución que se consolidó a lo largo de los siglos. La forma circular del roscón simboliza la corona de los Reyes Magos, mientras que las frutas confitadas representan las joyas que la decoran: cerezas rojas como los rubíes, naranja confitada como los topacios, y angélica verde como las esmeraldas.
El haba y la figura: la suerte (o no) del roscón
Una de las tradiciones más queridas vinculadas al roscón es la búsqueda de la figura y el haba escondidas en el interior. Encontrar la figura trae suerte y convierte a quien la descubre en el rey o la reina de la fiesta; pero encontrar el haba conlleva tener que pagar el roscón el año siguiente. Esta práctica, que antes se hacía con un haba auténtica, hoy en día se realiza con pequeñas figuras de porcelana o plástico, convirtiendo cada porción en un momento de emoción y sorpresa.
Esta costumbre tiene también un sentido simbólico profundo: el haba representa la humildad y el compromiso de compartir, recordándonos que la generosidad es un valor fundamental en estas fechas de celebración familiar.
Variedades y evolución del roscón tradicional
Si bien el roscón clásico es el de masa de brioche con frutas confitadas, decorado con azúcar y almendra, con el paso del tiempo han aparecido múltiples variantes para satisfacer todos los gustos. El roscón relleno de nata, de trufa, de crema o de pistachos son opciones cada vez más populares que conviven con la receta tradicional.
La creatividad de los panaderos y pasteleros ha permitido que el roscón evolucione sin perder su esencia, manteniendo viva una tradición que atraviesa generaciones.

Un dulce que une familias
Más allá de su sabor y su historia, el roscón de Reyes es un elemento de unión familiar. La noche del 5 de enero, las familias se reúnen alrededor de la mesa para compartir este dulce, un momento de celebración, de tradición compartida y de dulzura en todos los sentidos.
El roscón nos recuerda que las mejores tradiciones son aquellas que se viven en compañía, que se transmiten de padres a hijos y que, año tras año, nos reencuentran con la magia de la infancia y la alegría de compartir.

Este año, en diferentes mercados podréis entregar vuestras cartas a los pajes reales, participar en una degustación de roscón y cava el día 5 de enero por la mañana en la Llibertat, y descubrir los roscones de los hornos de los mercados, como Sant Tirs en la Abaceria o Pans Bou en Canyelles.
Este año, celebra el Día de Reyes con un roscón artesano de los mercados. Porque las tradiciones, cuando se cuidan, saben mejor. 🎉👑
