Nochevieja en la mesa: un viaje por las tradiciones gastronómicas de todo el mundo
El 31 de diciembre es una fecha especial en todo el mundo. Despedir el año que termina y dar la bienvenida al nuevo no es solo cuestión de relojes y fuegos artificiales: en muchos países, el ritual pasa inevitablemente por la cocina y la mesa. Comer determinados alimentos a medianoche es una forma de desear suerte, salud y prosperidad para los meses que vienen, una tradición que se transmite de generación en generación.
En España, la protagonista indiscutible de la noche es la uva. Comer doce uvas con las doce campanadas se ha convertido en una costumbre imprescindible para empezar el año con buen pie. Cada uva simboliza un mes del año y, según la tradición, completar el ritual garantiza suerte y prosperidad. Todo ello acompaña una cena larga y se riega con cava, pensada para compartir con familia y amigos.

En Italia, la Nochevieja sabe a lentejas. Esta legumbre, que recuerda la forma de pequeñas monedas, simboliza la abundancia económica. Es habitual comerlas con cotechino o zampone, embutidos tradicionales que representan la abundancia y la fuerza. Cuantas más lentejas se comen, dice la creencia popular, más prosperidad traerá el año nuevo.
En Japón, la celebración es mucho más serena y llena de simbolismo. El plato estrella es el osechi ryori, una selección de platos preparados con antelación y presentados en cajas lacadas. Cada ingrediente tiene un significado concreto: salud, longevidad, felicidad o éxito. También es tradicional comer toshikoshi soba, unos fideos largos que simbolizan una vida larga y un tránsito suave de un año a otro.
En Alemania, el cerdo es sinónimo de buena suerte. Comer cerdo o incluso figuritas de mazapán con forma de cerdito es una manera de atraer el éxito y la abundancia. A menudo la cena incluye platos contundentes, pensados para empezar el año con energía y optimismo.
Al otro lado del Atlántico, en Estados Unidos, las tradiciones varían según la región. En el sur, es habitual comer black-eyed peas (judías de ojo negro) con verduras y pan de maíz, un conjunto que simboliza suerte, dinero y prosperidad. En el centro de la mesa tampoco falta un buen brindis para celebrar el nuevo comienzo.

En Brasil, la tradición dice que comer alimentos de forma redonda simboliza la continuidad, la prosperidad y el ciclo completo de la vida, ideales para empezar bien el año. Por eso, en muchos hogares brasileños no faltan platos como las lentejas o frutas redondas como las uvas, la granada o el melón. También es habitual comer pasteles y dulces redondos, que refuerzan este deseo de plenitud y buena suerte.
Ya sea con uvas, lentejas, fideos o platos cocinados durante horas, la Nochevieja se vive en todo el mundo con un elemento común: la mesa como espacio de celebración, encuentro e ilusión. Una manera deliciosa de empezar de cero, con buenos deseos y mejor sabor.
Desde los Mercados de Barcelona, os deseamos un muy feliz Año Nuevo y que nunca falte la buena comida compartida. ✨🍽️
