Semana Santa: ¡tradiciones a la mesa!
Buñuelos, monas, torrijas de Santa Teresa, bacalao, cocas… Celebramos la Semana Santa, unos días en los que nuestras mesas se visten con platos típicos que nos conectan con la tradición y la cultura.
Llega el turno del salado. Y si hay un producto que representa como ningún otro la cocina de Semana Santa, ese es el bacalao. ¿Te has preguntado alguna vez por qué es tan típico en esta época? Todo tiene que ver con la Cuaresma, el periodo de cuarenta días antes de Pascua durante el cual, según la tradición cristiana, se practicaba la abstinencia de carne. El bacalao, salado y fácil de conservar, era la alternativa perfecta, especialmente cuando no todo el mundo tenía acceso a pescado fresco.
Este pescado se ha mantenido como símbolo de la cocina de estos días y puede prepararse de muchas maneras. Hoy os recomendamos el bacalao a la llauna, un clásico de la cocina catalana que se elabora con bacalao cocido al horno sobre una base de patatas, con tomate, pimiento, ajo y perejil.
La Semana Santa también es un momento ideal para redescubrir la cocina de temporada: verduras frescas, legumbres y platos sencillos pero llenos de sabor. Un buen ejemplo es la coca de recapte, que se prepara con una base de pan plano y se cubre con verduras escalivadas como pimiento, berenjena y cebolla. A menudo se le añaden sardinas o butifarra, dando como resultado una combinación tan humilde como deliciosa.
Y si hablamos de platos reconfortantes, hoy apostamos por dos opciones bien nutritivas: potaje de vigilia y sopa de ajo. El potaje, un plato contundente a base de garbanzos, bacalao, espinacas y huevo cocido, nos aporta las proteínas necesarias. Por su parte, la sopa de ajo, elaborada con pan, huevos, ajo, pimentón, aceite de oliva y agua, es uno de los platos de cuchara más clásicos y austeros.
Y ahora le toca al dulce. En esta época no pueden faltar los buñuelos de Cuaresma, que suelen comerse los miércoles y viernes durante este periodo. Hechos con harina, huevos, azúcar y un poco de levadura, se fríen hasta quedar dorados y se pueden comer tal cual o rellenos de crema. ¡Son un auténtico capricho!
El Lunes de Pascua es sinónimo de alegría y celebración, sobre todo para los más pequeños, que esperan con ilusión su mona de Pascua. Esta tradición tan arraigada consiste en que los padrinos regalan una mona a sus ahijados y ahijadas como símbolo del final de la Cuaresma.
Y para terminar, os traemos las clásicas torrijas, unas deliciosas rebanadas de pan que primero se empapan en leche aromatizada con canela y luego se fríen.
Durante estos días, los mercados de Barcelona son el lugar ideal para encontrar productos frescos, de calidad y de proximidad con los que cocinar todas estas recetas. ¡Buen provecho!
